El seleccionador de la Selección Española de Fútbol Masculino, Luis de la Fuente, duerme una media de cuatro horas diarias, según declaraciones recogidas por el diario El Español. El dato llama la atención porque el entrenador, de 65 años, luce un estado físico que muchas personas asocian a alguien mucho más joven, pero los especialistas advierten que ese hábito de sueño no debería tomarse como modelo.
De la Fuente ha señalado que hay días en que descansa tres horas y otros en que llega a cinco. Atribuye esa rutina al trabajo, una explicación frecuente entre quienes duermen poco. El problema, según la evidencia científica citada, es que el descanso no es un lujo sino una necesidad fisiológica: dormir menos de siete horas, o más de nueve, se asocia a un mayor riesgo de trastornos cardiovasculares, diabetes, obesidad y ansiedad.
El sueño también entrena al cuerpo
El descanso cumple funciones que van más allá de reponer energía. Fortalece el sistema inmunitario, ayuda a fijar la memoria y consolida las ganancias musculares obtenidas durante los entrenamientos. Por eso, aunque De la Fuente rinda a alto nivel con pocas horas de sueño, la ciencia sugiere que podría obtener resultados similares con menos tiempo de gimnasio si durmiera al menos siete horas diarias.
El caso del seleccionador no es aislado. A lo largo de la historia, figuras como Nikola Tesla o Margaret Thatcher presumieron de dormir cuatro horas o menos para dedicar más tiempo a sus tareas. Bill Gates también sostuvo esa idea durante años, hasta que, tras el diagnóstico de alzhéimer de su padre, leyó sobre la importancia del sueño para el cerebro y cambió de hábito: pasó a dormir entre siete y ocho horas y, según ha contado, no solo mantuvo su rendimiento laboral sino que mejoró.
Un caso reciente muestra que el discurso del poco sueño como virtud sigue vigente en la esfera pública. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, señaló en una publicación de X que duerme entre 0 y 3 horas, ya que dedica sus tardes a tareas del hogar y sus noches a montañas de papeles del trabajo. El mensaje la colocó en el centro de la conversación en redes sociales dentro y fuera de Japón, un país con una relación socialmente obsesiva con el trabajo. Los especialistas citados subrayan que dormir no es un lujo, sino una necesidad fisiológica cuyo deterioro puede costar caro.
La excepción genética que casi nadie tiene
La neuróloga de la Universidad de California Ying-Hui Fu investiga desde 2009 el material genético de familias que duermen pocas horas sin sentir cansancio. En ellas identificó una mutación en el gen DEC2, que interviene en la producción celular y el ritmo circadiano, y posteriormente observó que esa variante parece elevar los niveles de orexina, una hormona que promueve la vigilia y cuyos niveles son más altos por la mañana y bajan por la tarde.
El mecanismo involucra a otro gen, MyoD1, cuya función es aumentar la liberación de orexinas. En condiciones normales, DEC2 inhibe a MyoD1 durante la tarde para que el organismo pierda el estado de alerta y se prepare para dormir. Cuando los investigadores mutaron DEC2 en ratones, comprobaron que MyoD1 quedaba con vía libre para producir más orexina y los animales se mantenían alerta durante más horas. Esa sería la razón por la que las personas con la mutación no necesitan dormir tanto. Con el tiempo, el equipo de Fu ha descubierto otros genes comunes en este tipo de personas que les ayudan a mantenerse espabiladas aunque duerman solo cuatro horas al día.
Sin embargo, según los estudios de Fu, solo un 3% de la población tiene la mutación en DEC2, por lo que la mayoría de las personas, posiblemente incluido De la Fuente, no cuenta con esa condición genética. Además, no hay evidencia de que quienes la portan estén protegidos frente al resto de consecuencias de dormir poco, por lo que también ellos deberían descansar lo suficiente.
Los otros hábitos del seleccionador
No todo en la rutina de De la Fuente es cuestionable. El entrenador asegura que acude a diario una hora al gimnasio, donde realiza ejercicio de fuerza. La ciencia respalda esa práctica: el trabajo de fuerza es clave para un buen envejecimiento y para cuidar la salud en cualquier etapa de la vida, aunque los especialistas recuerdan que no es necesario entrenar los siete días de la semana, ya que el descanso activo permite la recuperación muscular.
En el plano culinario, De la Fuente ha comentado que le gustan los huevos fritos con patatas y la tortilla de patatas. Que esos platos figuren entre sus favoritos no implica que los consuma a diario, y el equilibrio y el disfrute ocasional de comidas menos saludables también forman parte de una relación sana con la alimentación.
El caso deja una conclusión práctica: el físico del seleccionador a los 65 años puede atribuirse al ejercicio de fuerza constante, pero su patrón de sueño no es recomendable ni replicable para la mayoría. La recomendación general se mantiene en dormir al menos siete horas diarias.










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