El partido entre Levante y Athletic se suspendió minutos antes de las 21.30, la hora prevista para su inicio, cuando la mayoría de los aficionados ya ocupaba las gradas del Ciutat de València y los jugadores habían completado el calentamiento sobre una superficie impracticable. La decisión la tomaron LaLiga y el equipo arbitral a última hora, según el medio que cubrió el hecho.
Para el medio, la suspensión debió anunciarse mucho antes. Las previsiones meteorológicas para la hora del choque ya eran muy malas, aunque la alerta fuera naranja y no llegara a roja. El criterio que debía primar, según la misma fuente, es la seguridad de todas las personas presentes en el campo y de quienes después tenían que regresar a sus domicilios en condiciones climatológicas adversas, además de la de los propios jugadores.
El reparto de responsabilidades
El president de la Generalitat valenciana y su conseller de Emergencias e Interior afirmaron que la última palabra para suspender un partido la tiene LaLiga. La fuente califica esa situación de completamente inexplicable y sostiene que una decisión de estas características debe recaer en las instituciones que velan por la seguridad de las personas, por tratarse de un partido de competencia de la patronal. El fútbol, añade, debe pasar a un segundo plano en estas ocasiones.
Cuándo se jugará
El encuentro quedó reprogramado para el miércoles 21 de octubre, la fecha más cercana posible. El medio señala que cuanto antes se dispute, mejor, para que la clasificación de Primera se ajuste a la realidad.
Como referencia, recuerda que el aplazado Levante-Villarreal de la Liga pasada se jugó dos meses más tarde, un antecedente que ilustra los plazos habituales de reprogramación en estos casos.
El medio no precisa si LaLiga o el club comunicaron medidas adicionales sobre el acceso al estadio o la reprogramación para los aficionados que ya habían entrado al recinto.










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