La caída por tres goles ante Alianza Atlético en Sullana encendió las alarmas en Sporting Cristal. Julio César Uribe, director general de Fútbol del club rimense, tomó la palabra tras el golpe y fue directo: no hay margen para la autocompasión ni para los pretextos.
El equipo celeste tiene dos partidos inmediatos por delante y el mandato interno es claro: ganar para borrar el sabor amargo que dejó un marcador que nadie dentro del plantel vio venir.
La derrota que nadie esperaba
Uribe no esquivó la incomodidad del momento ni intentó suavizar el análisis. El resultado ante los ‘Churres’ lo tomó por sorpresa a él y a todo el cuerpo técnico, y así lo reconoció sin rodeos.
“Después de perder un partido que no veíamos por dónde el adversario nos podía hacer gol y nos hacen tres, sí nos preocupa”, admitió el exfutbolista.
La contundencia del marcador fue lo que más golpeó puertas adentro. No se trató de una derrota cualquiera: fue una en la que el rival encontró tres vías al arco que el propio cuerpo técnico no había detectado como amenazas reales. Ese punto es el que genera mayor inquietud en la dirigencia celeste, porque implica que hubo algo que el equipo no pudo leer en el campo.
Aun así, Uribe evitó que la preocupación se transformara en parálisis. Su mensaje hacia adentro fue de movimiento, no de lamento.
“Hay que saber digerir el malestar y recuperarnos. Nos quedan 11 partidos, todos hacen la misma ecuación: ahora, a recuperarse”, sostuvo, dejando en claro que el vestuario no tiene tiempo para el duelo prolongado.
Sin excusas por el clima ni las condiciones
Uno de los puntos más contundentes del discurso de Uribe fue su rechazo a cualquier argumento externo como justificación de lo ocurrido en Sullana. La ciudad norteña, conocida por su clima caluroso y sus condiciones exigentes para los visitantes, suele aparecer como factor en los análisis posteriores a los partidos. El director general de Sporting Cristal cerró esa puerta de entrada.
“Uno que ha sido deportista nunca tuvo la posibilidad de elegir o querer jugar donde no hay calor. El futbolista debe superar adversidades, por lo que es para todos igual”, señaló Uribe, apelando a su propia trayectoria como jugador profesional para respaldar la exigencia.
El exvolante dejó en claro que las condiciones del entorno —temperatura, altitud, distancia— forman parte inherente del fútbol peruano y que ningún equipo tiene el privilegio de elegir dónde ni cómo juega. En esa lógica, el calor de Sullana no explica ni atenúa nada: es una variable que enfrentan todos por igual y que, por lo tanto, no puede convertirse en el eje del análisis posterior a una derrota.
Autocrítica antes que atenuantes
El mensaje más duro de Uribe no apuntó hacia afuera, sino hacia adentro. El dirigente celeste expresó su malestar ante la tendencia a colocar factores externos por encima de una revisión honesta del rendimiento colectivo. Para él, ese camino no lleva a ninguna mejora real.
“Me incomoda mucho que las atenuantes estén por encima del análisis que tenemos todos”, afirmó, y completó la idea con una convocatoria a la responsabilidad compartida: el club necesita sumar esfuerzos y capacidades para rendir mejor de lo que viene rindiendo.
Esa autocrítica tiene un destinatario colectivo. No apunta a un jugador ni a un sector del plantel: interpela a toda la estructura, desde el cuerpo técnico hasta los futbolistas, pasando por la propia dirigencia. El llamado de Uribe es a un análisis más profundo y honesto que permita identificar las causas reales del traspié y corregirlas antes de que los once partidos restantes se conviertan en una cuenta regresiva sin retorno.
La frase que resume su postura es también la que marca el tono para lo que viene: “La amargura siempre se resuelve con triunfos”. No con explicaciones, no con atenuantes, no con declaraciones. Con resultados dentro del campo.
Próximo reto: Sport Huancayo
El primer paso en esa dirección llegará este miércoles, cuando Sporting Cristal reciba a Sport Huancayo en el estadio Alberto Gallardo desde las 15:00 horas, en el marco de la Copa Caliente de la Liga. El partido vale un lugar en las semifinales del torneo y se presenta como la primera oportunidad concreta para que el equipo celeste dé vuelta la página y respalde con hechos las palabras de su director general.










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