El delantero del Tenerife Jesús de Miguel, de 30 años, falleció este martes 3 de noviembre después de que el portero del Andorra, Jesús Owono, saliera a destiempo en los últimos minutos del duelo entre ambos equipos e impactara con fuerza contra el jugador madrileño, según informó el club tinerfeño.
De Miguel sufrió una parada cardiorrespiratoria tras el rodillazo del guardameta. Fue atendido en el mismo césped durante más de cinco minutos y luego trasladado en ambulancia al Hospital Universitario Nuestra Señora Candelaria de Tenerife, donde recuperó el pulso gracias a las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP). Pasó la noche ingresado en la UCI.
El club lo describió a última hora de la noche como "estable dentro de la gravedad". Sin embargo, su estado empeoró con el paso de las horas. Cerca de las 5 de la madrugada se advirtió que había "empeorado neurológicamente" y finalmente el Tenerife comunicó su fallecimiento antes de las 10 de la mañana.
Un precedente casi único en el fútbol español
La muerte de De Miguel por un traumatismo directo en el campo de juego constituye un caso excepcional en el fútbol español. El único antecedente registrado data de 1986 y tuvo como protagonista al guardameta del Málaga José Antonio Gallardo.
Gallardo sufrió un fuerte choque con el delantero brasileño del Celta de Vigo Baltazar, que le provocó una triple fisura en el parietal izquierdo. Fue dado de alta poco después al mostrar una aparente mejoría, pero tuvo que ser reingresado en lo que se conoce como "intervalo lúcido": un vaso sanguíneo roto dentro del cráneo sangra lentamente y acaba desencadenando un desenlace fatal. El guardameta murió a los pocos días.
Otras muertes en el campo, pero por causas cardíacas
El fútbol ha registrado otros fallecimientos sobre el césped, aunque en esos casos las causas fueron problemas cardíacos y no traumatismos como el que sufrió De Miguel. Entre ellos figuran Antonio Puerta (2007), Miklós Fehér (2004), Piermario Morosini (2012), Marc-Vivien Foé (2003), Patrick Ekeng (2016) y Dani Jarque, quien sufrió problemas de corazón durante la pretemporada 2009-10 con el Espanyol.
Casos fuera de España por choques entre jugadores
Fuera de España sí se han documentado fallecimientos de futbolistas en el campo como consecuencia de choques contra otros jugadores. El caso más reciente ocurrió en 2021 en Argelia: Sofiane Loukar murió durante el encuentro entre el MC Saïda y el ASM Orán por un golpe en la cabeza en pleno partido, que derivó en un paro cardíaco.
En 2018, Bruno Boban, futbolista del Marsonia croata, murió en el césped tras recibir un impacto violento de balón directamente en el pecho a corta distancia, lo que le provocó una parada cardiorrespiratoria inmediata. En 2017, Choirul Huda, portero del Persela Lamongan indonesio, falleció a los 38 años tras golpearse accidentalmente en la cabeza y el cuello con su compañero Ramon Rodrigues al intentar despejar un disparo del equipo contrario; sufrió también un paro cardiorrespiratorio.
Otro caso fue el de Emanuel Ortega, quien en mayo de 2015 chocó con un jugador rival y cayó fuera del campo, impactando su cabeza contra un paredón perimetral cercano a la línea de juego. Sufrió una doble fractura de cráneo y, aunque fue operado de urgencia, falleció días después.
Los dos casos más lejanos son el de Serhiy Vladimirovich, fallecido en agosto de 2001 a los 23 años tras un golpe cabeza con cabeza con Budunov; al igual que Gallardo, fue dado de alta pero empeoró drásticamente, entró en coma y murió días después. Y el de John Thomson, joven portero del Celtic escocés que en 1931 chocó con la rodilla de Sam English y sufrió daños neurológicos irreparables que acabaron con su vida poco después.









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