Al Girona le está resultando más sencillo encontrar el gol que controlar los partidos. Siete jornadas han servido para confirmar que el equipo de Quique Álvarez dispone de argumentos suficientes para hacer daño incluso cuando su fútbol no termina de fluir. Los 14 goles anotados, exactamente dos por encuentro, contrastan con una sensación que se repite con demasiada frecuencia: el rival también encuentra oportunidades.
La victoria frente al Albacete fue quizá el ejemplo más evidente. El 2-0 y la primera portería a cero en Montilivi pueden dibujar un encuentro relativamente cómodo, pero las ocasiones explicaron otra realidad. El cuadro manchego generó 3,82 goles esperados por apenas 1,40 del Girona. Entre la falta de puntería visitante, los postes y un Gazzaniga decisivo, los blanc-i-vermells consiguieron salir indemnes.
Un patrón que se repite
No fue un episodio aislado. El Girona ha encajado ocho tantos en siete jornadas y ha atravesado fases de demasiada fragilidad, especialmente cuando pierde el control del encuentro. En Cádiz ya sufrió durante prácticamente toda la segunda mitad después de colocarse 0-2 y frente al Castellón terminó cediendo una ventaja en los últimos minutos. Incluso contra el Albacete volvió a arrancar el segundo tiempo concediendo una ocasión clarísima, algo sobre lo que Quique ya había advertido durante la semana.
Ahí aparece una de las principales tareas pendientes. No se trata únicamente de defender mejor cerca de Gazzaniga, sino de interpretar cuándo acelerar, cuándo conservar el balón y cuándo evitar que un partido se convierta en un intercambio. Más precisión en la salida y mayor concentración en determinados momentos permitirían reducir una exposición que hasta ahora el equipo ha podido compensar muchas veces gracias a su pegada.
La efectividad como sostén
Porque arriba sucede justamente lo contrario. Abel Ruiz regresó de su sanción y marcó en la primera llegada ante el Albacete. Van de Beek convirtió otra de las escasas aproximaciones del primer tiempo. Antes habían aparecido Asprilla, Vanat, Carles Pérez, Izan o Jastin. Cambian los nombres y también el nivel de juego, pero el Girona continúa marcando.
Ese es uno de los grandes activos del inicio de curso. Los de Quique no necesitan completar un partido brillante para encontrar dos goles. Sin embargo, si quieren sostenerse en la zona alta, la efectividad no debería convertirse en una obligación permanente. El siguiente paso pasa por conseguir que los goles sirvan para gobernar los encuentros y no únicamente para sobrevivir a ellos.
El Albacete, en situación delicada
La victoria ante el Albacete dejó al conjunto manchego en una situación delicada, pero el club decidió mantener su confianza en Alberto González tras analizar el complicado arranque de temporada, según informó Cadena SER. El Alba acumula seis derrotas en siete jornadas, apenas un punto de 21 posibles y ocupa la última posición de la tabla.
En Girona, el equipo ofreció argumentos para creer que todavía puede reaccionar. El Albacete cayó por los tantos de Abel Ruiz y Donny van de Beek, ambos antes del descanso, pero dispuso de numerosas oportunidades y convirtió al guardameta Paulo Gazzaniga en uno de los grandes protagonistas del encuentro. El cancerbero, que ya acumula cinco campañas en el equipo de Quique Álvarez, demostró una vez más por qué es uno de los mejores arqueros de la categoría en su posición.
Los blancos volvieron a pagar su falta de acierto en las dos áreas, una constante durante este comienzo de curso. El Alba llegó a realizar hasta 20 disparos, aunque solo cinco de ellos fueron a puerta. El Girona necesitó dos menos, 18, para anotar dos goles.
"Ojalá pueda seguir aquí. Estoy encantado de trabajar con este grupo", afirmó Alberto González tras la derrota.
El técnico, además, aseguró sentirse orgulloso de la respuesta de sus jugadores. Para Alberto, la puntuación obtenida hasta ahora no refleja completamente lo mostrado por el equipo sobre el césped, aunque es consciente de que en el fútbol los argumentos terminan quedando subordinados a los resultados. El míster volvió a hablar de lo duro que resulta generar ocasiones y no ver recompensa, tal y como viene haciendo desde el inicio de la campaña.
Precisamente el vestuario parece haberse convertido en uno de sus principales apoyos. Víctor Valverde, que volvió a competir en Girona después de seis meses lesionado, defendió la unidad del grupo y aseguró que los jugadores están con su entrenador "a muerte". Mario Soberón también respaldó públicamente al técnico y recordó que son los futbolistas quienes tienen que convertir las ocasiones en goles.
Lo que viene
El siguiente examen del Albacete será ante el Eibar, líder de la categoría, en un partido que vuelve a adquirir tintes de final pese a encontrarnos todavía en septiembre. Alberto sigue teniendo tiempo, pero necesita con urgencia sumar de tres en tres. Más aún teniendo en cuenta que, desde esta jornada, el Alba es oficialmente último clasificado después de que el Ceuta superase en su casa a la Real Sociedad B.
En el caso del Girona, el equipo se instala en la zona alta con su cuarta victoria en las últimas cinco jornadas y pone presión a sus rivales directos, aunque jugando así, en el próximo duelo ante el Mallorca lo tendrá mucho más complicado. Portu volvió a jugar un partido oficial una vez superada la lesión en el cruzado anterior de la rodilla izquierda. Fue ovacionado por su afición y estuvo cerca del gol a pase de Boñar. Quien sí marcó fue Van de Beek, que no lo hacía desde el 14 de diciembre del 2024 ante el Mallorca, próximo rival gironí, en Montilivi.









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