El Girona encara la última semana antes del inicio de LaLiga Hypermotion con sensaciones encontradas. La pretemporada ha servido para que Quique Álvarez empiece a implantar su idea de juego y para descubrir notas positivas, pero también ha dejado claro que el equipo todavía está lejos de su versión definitiva. A siete días del debut frente al Leganés en Montilivi, la plantilla continúa incompleta y las urgencias del mercado siguen sin resolverse.
Destellos individuales en un balance colectivo gris
Sobre el césped han aparecido nombres propios que invitan al optimismo. Minsu ha sido, probablemente, el futbolista más desequilibrante del verano, mientras que Izan González ha confirmado por qué el club apostó por él, mostrando personalidad y una rápida adaptación al equipo. También Holmes Junior ha aprovechado sus oportunidades en defensa y otros protagonistas han desempeñado un buen papel.
Sin embargo, el balance colectivo deja más interrogantes que certezas. El Girona solo ha conseguido una victoria durante toda la pretemporada, ante el Olot. Después llegaron las derrotas frente al Alavés y al Arsenal, además de los empates contra Castellón, Sabadell, Al-Qadsiah y Nàstic. Dos de esos rivales competirán esta temporada en la misma categoría que los gerundenses y, en el caso del conjunto tarraconense, milita una división por debajo.
La defensa, principal preocupación
Los resultados de verano nunca son determinantes, pero sí ayudan a detectar necesidades. Y el Girona las tiene. La defensa continúa siendo la principal preocupación de Quique Álvarez, que sigue esperando incorporaciones para completar una plantilla con evidentes carencias en varias posiciones.
Lo más inquietante es que, en lugar de acercarse nuevos fichajes, el mercado parece complicarse todavía más. Dani Fernández, que tenía muy avanzada su llegada al conjunto blanc-i-vermell, podría terminar recalando finalmente en Osasuna, un nuevo contratiempo para una dirección deportiva que continúa condicionada por la necesidad de cerrar salidas antes de incorporar futbolistas.
El tiempo, en contra
El margen se estrecha y el tiempo juega en contra. El Girona afronta el mismo riesgo que ya vivió en las dos últimas temporadas: comenzar el campeonato con una plantilla todavía por construir y con poco tiempo para integrar las nuevas piezas. La base existe y hay futbolistas que invitan a creer, pero si el objetivo es luchar realmente por el ascenso, el equipo todavía necesita ese salto de calidad que solo puede llegar desde el mercado.










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