El 49 por ciento de las futbolistas profesionales encuestadas por FIFPRO contempla retirarse antes de lo previsto, según el informe «2026 FIFPRO Global Employment Report: Working Conditions in Women's Football», publicado el 12 de octubre de 2026 por el sindicato internacional de futbolistas. El estudio, basado en encuestas y entrevistas a aproximadamente 800 jugadoras de distintas partes del mundo, señala que entre quienes evalúan abandonar la competencia, el 59 por ciento menciona su situación económica como motivo y el 46 por ciento el estrés psicológico.
La mayor visibilidad y el desarrollo comercial del fútbol femenino no se traducen necesariamente en condiciones laborales más seguras para la mayoría de las jugadoras, advierte el informe. Las obligaciones profesionales, las expectativas sobre los resultados deportivos y la exposición pública aumentan, pero los ingresos correspondientes y los sistemas de apoyo no se desarrollan al mismo ritmo en todos los mercados.
Un negocio en expansión con beneficios desiguales
El fútbol femenino se consolidó como un fenómeno de masas. Los ingresos globales alcanzaron aproximadamente 581 millones de dólares en 2024 y podrían superar los 1.000 millones en 2027, de acuerdo con las proyecciones citadas por FIFPRO. La masa global de aficionados pasaría de unos 500 millones de seguidores en 2025 a más de 800 millones en 2030.
Esa expansión también se refleja en las audiencias y la asistencia. La fase de grupos de la UEFA Women’s Champions League registró un incremento del 135 por ciento en espectadores respecto a ciclos anteriores, mientras que la final de la NWSL de 2025 entre Gotham FC y Washington Spirit reunió una audiencia media de 1,2 millones de espectadores. La NWSL lidera la asistencia con medias de entre 10.600 y 12.860 espectadores por partido; la Women’s Super League inglesa se ubica entre 6.600 y 7.400, y competiciones de Alemania, Francia o Japón permanecen por debajo de los 4.000.
Sin embargo, la organización insiste en que el crecimiento económico no llegó de forma uniforme. Algunas ligas y clubes alcanzaron niveles de profesionalización elevados, pero gran parte de las futbolistas continúa trabajando en entornos marcados por la precariedad, los contratos cortos y la incertidumbre económica. Solo el 66 por ciento de las encuestadas cobra los 12 meses del año.
Salarios que suben, pero con una brecha interna
Uno de los indicadores positivos del informe es el incremento de los salarios frente al estudio de 2017. Según FIFPRO, el salario mensual medio pagado por los clubes, expresado en dólares y ajustado a la inflación, se triplicó y alcanza actualmente los 2.601 dólares. No obstante, la mediana del salario mensual es considerablemente inferior y se sitúa en 1.669 dólares: la mitad de los salarios analizados se encuentra por debajo de ese nivel y la otra mitad por encima. La diferencia entre media y mediana indica que los elevados ingresos de algunas jugadoras elevan el valor medio, mientras que los salarios de muchas de sus compañeras siguen siendo más modestos.
Alex Culvin, directora de fútbol femenino de FIFPRO, advirtió que el crecimiento de los ingresos no se distribuye de manera uniforme entre las futbolistas. Según su valoración, las condiciones laborales inestables y precarias siguen siendo habituales fuera de los clubes que disponen de mayores recursos.
«Creo que el 5 % de los futbolistas mejor pagados realmente inflan el mercado. Si eres un jugador de una liga inferior, no ganas esos 400.000 euros a la semana, probablemente ganes 4.000 euros a la semana. Y algunas jugadoras ganan eso», señaló Culvin a DW.
La dirigente aboga por salarios mínimos en el fútbol femenino y por un enfoque más orgánico del crecimiento. En las principales ligas de Estados Unidos, Reino Unido y España ya existen convenios colectivos que ofrecen esa remuneración mínima, y las futbolistas lograron derechos de maternidad, aunque todavía limitados, en 2024, según el mismo medio.
La brecha frente al fútbol masculino
La discusión sobre las condiciones laborales se enmarca en una brecha más amplia. De acuerdo con DW, la opinión general es que las futbolistas de élite ganan entre un 15 y un 25 por ciento de lo que perciben sus homólogos masculinos. Un informe de la BBC de 2021 citado por ese medio indicó que el 90 por ciento de los deportes ya ofrecían premios en dinero iguales en sus campeonatos más importantes, aunque el camino hacia la igualdad no está libre de obstáculos.
«El deporte sale bastante mal parado en comparación con otros sectores cuando se trata de igualdad salarial y de condiciones», señaló a DW Lombe Mwambwa, directora ejecutiva interina del Observatorio Global para Igualdad de Género y Deporte. Para Mwambwa, los cambios estructurales son fundamentales, porque las mujeres constituyen gran parte de la fuerza laboral en el deporte que es voluntaria, mal remunerada o no reconocida como trabajo.
El informe de FIFPRO no implica que la mitad de las futbolistas profesionales vaya a poner fin a su carrera en un futuro próximo. Se trata del porcentaje de encuestadas que afirmaron estar considerando retirarse antes de lo que tenían previsto, y no de rescisiones de contratos registradas ni de retiradas anunciadas. Los motivos económico y psicológico pueden coincidir, por lo que la suma de los porcentajes no representa una distribución entre dos grupos separados. La relación entre la inseguridad económica y la carga psicológica constituye una de las advertencias centrales del estudio.










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