En pleno Mundial 2026, el Mercat de Sant Antoni se ha convertido en el punto neurálgico para los amantes de los cromos. Como cada domingo, cientos de aficionados se reúnen con un objetivo común: completar su colección en medio de un ambiente que muchos ya definen como “una locura”.
Intercambios y codiciadas figuritas
Durante horas, el ir y venir de repetidos, intercambios y negociaciones improvisadas marca el ritmo en los pasillos. Cromos de estrellas como Messi o Cristiano Ronaldo figuran entre los más codiciados, junto a otros inesperados como Tim Payne o incluso la pelota oficial del torneo.
Entre carpetas, listas y cánticos de “¡lo tengo, lo cambio!”, la pasión por el coleccionismo alcanza su punto álgido en una tradición que, lejos de apagarse, revive con fuerza en cada gran cita futbolística. El reto, como siempre, es completar el álbum. Y en Sant Antoni, la partida nunca termina.










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