La Federación Suiza de Fútbol (ASF) retiró este miércoles su apoyo a Gianni Infantino en su intento de seguir al frente de la FIFA, un respaldo con alta carga simbólica porque se trata de su país natal y de la sede del propio órgano rector del balompié mundial.
El comité central de la ASF optó por replantear el respaldo que le había dado a Infantino en junio, de cara a las elecciones de marzo de 2027. El motivo principal, según la propia federación, es la crisis provocada por el plan fallido del dirigente italosuizo de abrir la FIFA a inversores privados, que suscitó una enorme oposición, especialmente en Europa, desde que se hizo público.
Los argumentos de la federación helvética
En su comunicado, la ASF señaló que "varios sucesos suscitan dudas fundamentales sobre la dirección, la gobernanza, la transparencia y los procesos de decisión en el seno de la FIFA". La entidad mencionó además el caso de la suspensión anulada al delantero estadounidense Folarin Balogun en pleno Mundial.
Balogun fue expulsado en la victoria de Estados Unidos sobre Bosnia-Herzegovina en dieciseisavos de final, pero pudo jugar en los octavos contra Bélgica luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, llamara a Infantino para levantar la sanción. El episodio generó revuelo durante el torneo.
La federación suiza precisó que su decisión surge tras "una reevaluación exhaustiva de los acontecimientos de los últimos meses" y que las preguntas se refieren "en particular" a "la claridad del reglamento y la integridad competitiva en el 'caso Balogun', así como a la integración institucional y la rendición de cuentas en relación con FIFA Forward Enterprise".
El organismo añadió que "la credibilidad, la transparencia, la rendición de cuentas y la participación efectiva de los órganos estatutarios responsables son requisitos indispensables para la confianza en la gestión del fútbol internacional y la integridad de la FIFA". Y remarcó que, "debido a los acontecimientos ocurridos desde junio de 2026 y a las incógnitas que aún persisten", su junta directiva ya no considera que esos requisitos se cumplan.
"No podemos asumir la responsabilidad de continuar respaldando la candidatura de Gianni Infantino", sentenció Peter Knäbel, presidente de la Federación Suiza.
Knäbel afirmó que su organización "espera de la FIFA los estándares más altos en términos de transparencia, trazabilidad y responsabilidad institucional". En la misma línea, sostuvo que "si bien las medidas anunciadas por la FIFA en su carta del 21 de septiembre son una señal importante y pueden contribuir a mejoras, quedan sin respuesta preguntas clave sobre los antecedentes, las responsabilidades y los procesos de toma de decisiones".
La ASF matizó que su decisión "no supone un abandono de la cooperación constructiva dentro de la FIFA y la comunidad futbolística internacional". Como federación del país donde tienen su sede la FIFA y la UEFA, dijo ser consciente de "su especial responsabilidad" y anunció que seguirá abogando por la transparencia, estructuras creíbles y procesos de decisión basados en normas.
La crisis que originó el replanteo
La gran crisis comenzó a finales de julio, con el Mundial ya concluido, cuando se conoció el plan de Infantino para abrir su organización a inversores privados mediante una nueva sociedad. La UEFA, la poderosa confederación europea que también tiene su sede en Suiza, ha sido muy crítica con el dirigente desde el estallido de esta crisis.
Tres de las seis confederaciones que integran la FIFA expresaron su oposición a la propuesta: la UEFA, la CONCACAF (Norteamérica y Centroamérica) y la AFC (Asia), que manifestó su solidaridad con las anteriores. La postura de la AFC redujo considerablemente las posibilidades de que el proyecto obtuviera el respaldo necesario.
Infantino había indicado que las propuestas necesitarían una mayoría absoluta para ser aprobadas, lo que significaba que 106 de los 211 miembros debían votar a favor. La UEFA cuenta con 55 votos, la CONCACAF con 35 y la AFC con 46.
La UEFA rechazó "de forma unánime e inequívoca" la propuesta de transferir los derechos de propiedad de la Copa del Mundo y otras competiciones a inversores privados. "La Copa del Mundo no puede ser tratada como un producto de inversión", indicó el organismo europeo en su comunicado, en el que advirtió que el torneo "no está en venta".
La UEFA llegó a plantear un boicot que abarcaría todos los campeonatos de la FIFA, incluidas las Copas Mundiales femeninas y masculinas y la Copa Mundial de Clubes, y que se activaría si las propuestas de Infantino son aprobadas por las federaciones miembro. La primera vez que esa postura se pondría a prueba en un torneo sénior sería en octubre, cuando se celebren los playoffs de la Copa Mundial Femenina.
La FIFA, por su parte, afirmó que "nadie está vendiendo el fútbol" y se comprometió a seguir adelante con el plan. En un comunicado indicó que el proceso de consulta se había visto "perturbado por informaciones erróneas en los medios" y reafirmó su compromiso con "una consulta abierta y democrática".
En ese contexto, Carlos Cordeiro —asesor sénior de la FIFA— presentó su dimisión, señalando que la propuesta de Infantino era "un mal negocio para el fútbol" y que "hipotecaría el futuro" de este deporte.
El escenario electoral de la FIFA
Infantino es por ahora el único candidato a la presidencia de la FIFA, entidad que dirige desde 2016 y donde aspira a la reelección en marzo de 2027. El plazo para presentar otras candidaturas para esos comicios termina el 18 de noviembre.
El dirigente mantiene el respaldo de la CAF (África), la OFC (Oceanía) y la CONMEBOL (Sudamérica), según la información disponible. La retirada de la ASF no implica un abandono de la cooperación dentro de la FIFA, según precisó la propia federación suiza.
La elección está prevista para marzo del próximo año en Rabat, en Marruecos, y hasta el momento no se ha presentado oficialmente ningún rival para Infantino, de 56 años, nacido en Suiza y residente en el cantón del Valais.










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