Veintiún años después de su fichaje por el Real Madrid, la polémica salida de Sergio Ramos del Sevilla sigue generando revelaciones. José María Cruz, quien fuera director general del club hispalense en 2005, ofreció detalles sobre la operación que llevó al defensa al conjunto blanco el último día del mercado de fichajes de verano de ese año.
En una entrevista con el podcast 'Compagio', Cruz explicó que la tensión entre el entonces presidente del Sevilla, José María del Nido Benavente, y el jugador fue el detonante de la percepción de una salida hostil. "Yo no estuve en las reuniones con Sergio y su familia, aunque sí estuve con el Real Madrid. Las llevó personalmente José María del Nido Benavente", recordó.
La presión de última hora
Según el exdirectivo, la oportunidad de jugar en el Real Madrid y mejorar económicamente llevó al joven defensa a presionar al presidente sevillista. "A un futbolista joven se le presenta la oportunidad de jugar en el Real Madrid, mejorar económicamente y, probablemente, puso una presión sobre José María que, aún queriendo hacer la operación, probablemente esas conversaciones de último momento agriaron un poquito la relación. Eso provocó un cierto distanciamiento", explicó Cruz.
Cruz también aclaró que el Sevilla no tenía dudas sobre la salida del jugador, pero que Del Nido, con un criterio empresarial, exigió que el Real Madrid pagara la cláusula de rescisión. "Creo que el Sevilla no tenía ninguna duda de que quería que saliera Sergio Ramos, más allá de que José María, con un criterio empresarial que creo que fue lo que generó esa pequeña tensión, dijo que el Madrid tenía que pagar la cláusula", agregó.
El pago de la cláusula y el cheque de 27 millones
El exdirectivo confirmó que el Real Madrid cumplió con el pago de la cláusula de rescisión, valorada en 27 millones de euros. "El Real Madrid pagó la cláusula en la Liga de Fútbol Profesional y yo fui y recogí el cheque unos días después, un cheque de 27 millones de euros", declaró Cruz.
Para Cruz, el "tira y afloja" de los últimos momentos fue lo que "tensó la cuerda e hizo dar la sensación de que fue una salida hostil". Añadió que, de no haberse producido ese desgaste de última hora, la operación no habría generado problemas, aunque reconoció que al Sevilla y a Del Nido les hubiera gustado contar con Ramos muchos años. "Yo creo que eran conscientes de que es imposible decir que no a una oferta de esas características", subrayó.
La relación con la afición y el regreso
La salida de Ramos lo convirtió en un villano para el sevillismo. El defensa celebró de manera desafiante un gol de penalti en un partido de Copa, lo que provocó insultos desde la grada y el cierre parcial del estadio Sánchez Pizjuán como castigo. Cruz recordó que "Sergio viene con el Madrid y tuvo algunos gestos que no gustaron a la grada. Eso provocó que nos cerraran una parte del estadio".
El exdirectivo reflexionó sobre la relación entre la afición y los ídolos que se marchan. "La afición perdona o no perdona a sus ídolos en función de muchas cosas. Saliendo dos jugadores de una misma forma, parece que uno ha salido bien y otro ha salido mal. Eso, a la afición, le cuesta perdonarlo hasta que regresa y vuelve a jugar para el Sevilla", dijo, en referencia a la última etapa de Ramos en Nervión antes de su intento de compra del club.









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