El Mundial 2026 está respondiendo una pregunta clave: ¿puede un estadio ser tan bueno que el aficionado quiera volver aunque no haya partido? En Estados Unidos, para varios de los 16 recintos sede, la respuesta ya es afirmativa, y eso cambia la lógica de la infraestructura deportiva.
En una columna publicada por El Comercio, Julio Medina, director y cofundador de Inyogo, sostiene que las sedes del torneo no son 16 variaciones del mismo lugar, sino 16 propuestas distintas de lo que puede ser la experiencia de ver fútbol en vivo. La diferencia con lo que se construye en Latinoamérica es la brecha entre un costo y un activo.
“En nuestra región seguimos construyendo estadios para que se juegue un partido. En Estados Unidos los construyen para que el fan quiera volver”, señala Medina.
Atlanta: tecnología, accesibilidad y sostenibilidad
El Mercedes-Benz Stadium es considerado el caso más completo. Su techo retráctil de ocho paneles se abre y cierra como el diafragma de una cámara fotográfica, y cuenta con la Halo Board, una pantalla LED circular de 360 grados de 18 metros de alto y más de 300 metros de circunferencia. Sin embargo, lo más destacado es su política de precios en alimentos y bebidas, deliberadamente accesible, rompiendo la lógica de ingresos de la mayoría de estadios. Además, es el primer recinto en Norteamérica con certificación LEED Platinum en sostenibilidad.
Dallas, Los Ángeles y Nueva York: espectáculo, pantalla y escala
El AT&T Stadium de Dallas fue diseñado para abrumar, con una pantalla central suspendida de aproximadamente 22 metros de altura —la más grande del mundo en su momento— y una geometría de asientos que genera una sensación de verticalidad. No busca comodidad, sino hacer sentir al fan pequeño frente a algo grande.
El SoFi Stadium de Los Ángeles tiene la Infinity Screen, una pantalla oval de dos caras fabricada por Samsung, de aproximadamente 110 metros de longitud con casi 80 millones de píxeles. Es considerada el punto de referencia global en tecnología de estadios: una instalación que no es un accesorio, sino la razón por la que el recinto existe.
El MetLife Stadium, sede de la final del 19 de julio, representa la escala industrial. Con capacidad para más de 82.000 espectadores, está diseñado como activo financiero para maximizar hospitalidad, derechos premium y eventos globales recurrentes.
El Azteca: el valor del legado
El Estadio Azteca es el único recinto en el mundo que alberga tres inauguraciones de Copa del Mundo y dos finales. Su valor no está en la inversión nueva, sino en el legado. “Ningún estadio nuevo puede comprar lo que el Azteca tiene”, destaca Medina.
Estos cinco estadios comparten una filosofía que en Latinoamérica aún no se ha adoptado del todo: el estadio no es una sede, sino una plataforma para la experiencia del fan, para el valor de las marcas, para el negocio del club y para el desarrollo de la ciudad que lo alberga. Esa transición —de costo a activo— es el camino que el deporte latinoamericano todavía tiene por delante.









Comentarios
Comparte tu opinión de manera respetuosa.
Inicia sesión para dejar un comentario.