El Estadio Colón tiene una nueva fecha de inicio en campo: el 1 de julio. Ronald Acuña, gerente del Gobierno Regional de Huánuco, afirmó que la obra debe comenzar ese día luego de superar una interferencia técnica vinculada al drenaje, que atravesaba tres predios privados y había impedido cerrar el expediente técnico.
Según Acuña, el problema fue detectado por el consultor durante la última etapa de elaboración del expediente. La interferencia estaba relacionada con la salida de aguas de la zona de construcción y requería pasar por tres viviendas o predios privados. Esa situación, sostuvo, fue comunicada oportunamente a la Municipalidad y al Frente de Defensa de Llata para que apoyaran el proceso de socialización con los vecinos.
El funcionario indicó que ya se realizaron varias reuniones y que los tres pobladores involucrados firmaron un acta inicial en la que expresaron su predisposición a ceder los terrenos. Al tratarse de predios titulados, explicó que ahora corresponde iniciar los trámites para formalizar una minuta de donación. Con ese paso, según su versión, quedaría levantada la observación que impedía avanzar.
Una interferencia que frenó el expediente
Acuña presentó el caso como un impasse puntual, no como una crisis del proyecto. Sostuvo que el problema del drenaje era el único obstáculo pendiente para iniciar la obra y que, una vez resuelto, no tendría por qué volver a detenerse. “No va a haber más prórroga”, afirmó durante la entrevista.
El gerente regional aseguró que esta semana debía aprobarse el expediente técnico para permitir el inicio de trabajos en campo el 1 de julio. La precisión es clave porque convierte el anuncio en un compromiso verificable. Si la obra no empieza en esa fecha, el problema dejará de ser técnico y pasará a afectar la credibilidad de la gestión regional.
La participación de la Municipalidad y del Frente de Defensa de Llata fue mencionada por Acuña como parte del proceso para destrabar la interferencia. Según dijo, los dirigentes conocían el problema y ayudaron a promover reuniones con los pobladores. Esa coordinación aparece como un elemento importante porque la obra requiere no solo expediente aprobado, sino también condiciones sociales mínimas para ejecutarse sin nuevos bloqueos.
El funcionario evitó presentar cifras definitivas sobre el costo final del proyecto. Consultado sobre cuánto más demandará la obra, señaló que no tenía a la mano la información exacta del cierre del expediente técnico. Sin embargo, aseguró que el financiamiento está asignado y que puede revisarse en el sistema correspondiente.
Noviembre aparece como meta política
Sobre el plazo de culminación, Acuña estimó que la obra debería terminar alrededor de noviembre, siempre que no surjan nuevos inconvenientes. La afirmación coloca al Estadio Colón dentro del calendario político de la gestión del gobernador Antonio Pulgar, pues el propio funcionario sostuvo que la planificación apunta a dejar la obra cerrada durante esta administración.
El gerente regional también defendió la modalidad de diseño-construcción. Según explicó, la empresa que elaboró el expediente técnico se tomó el tiempo correspondiente porque ese esquema debería evitar adicionales o problemas posteriores. Esa afirmación, sin embargo, quedará sujeta a verificación durante la ejecución, especialmente si aparecen nuevas interferencias, costos no previstos o ampliaciones de plazo.
El antecedente que ronda el anuncio es el colegio Illathupa. Durante la entrevista, se recordó que esa obra fue anunciada para marzo después de una movilización de padres de familia, pero en junio todavía no estaba terminada. Acuña respondió que la empresa se encuentra levantando observaciones y que el Gobierno Regional presiona para cerrar el proceso cuanto antes, aunque reconoció que la contratista tiene sus propios plazos.
Esa referencia importa porque muestra el problema de fondo: los anuncios de fecha generan expectativa pública, pero también aumentan el costo político si no se cumplen. En el caso del Estadio Colón, el 1 de julio ya funciona como una línea de medición. No basta con aprobar el expediente ni con firmar actas preliminares; la ciudadanía podrá evaluar si las máquinas ingresan efectivamente al campo.
La obra entra así en una etapa decisiva. Si las minutas de donación se formalizan, el expediente se aprueba y los trabajos comienzan el 1 de julio, el Gobierno Regional podrá mostrar capacidad de reacción ante una interferencia técnica. Si alguno de esos pasos falla, el Estadio Colón se sumará a la lista de proyectos regionales atrapados entre anuncios, observaciones y promesas de pronta ejecución.










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