Alianza Lima comenzó el Torneo Clausura con una remontada por 2-1 ante Sport Huancayo, en un partido disputado en Matute. El ecuatoriano Eryc Castillo fue la figura al marcar un doblete que dio vuelta al marcador. Sin embargo, la noche terminó con una frase del entrenador Pablo Guede que generó más preguntas que respuestas: “El peor enemigo está en casa”.
Remontada con sello de Castillo
El equipo íntimo estrenó el Clausura con la obligación de sostener el nivel que lo llevó a ganar el Apertura. Sport Huancayo golpeó primero, silenciando el estadio. Pero Alianza reaccionó rápido y encontró en Castillo a su hombre más determinante. El extremo izquierdo, que suma 11 goles en la temporada, firmó un doblete que refleja su transformación en un futbolista decisivo en las áreas.
Castillo volvió a transmitir peligro permanente cada vez que aceleró por la banda izquierda. Con espacios, resultó indescifrable; con el marcador en contra, asumió el protagonismo que reclaman los equipos campeones. Su actuación terminó siendo el reflejo del espíritu competitivo de un Alianza que se niega a bajar el ritmo.
La frase que abrió el debate
Cuando todo parecía celebración, Pablo Guede cambió el tono en conferencia de prensa. El entrenador argentino elogió el rendimiento de sus dirigidos, pero sorprendió con una reflexión cargada de incomodidad. “El peor enemigo está en casa. Sigue habiendo gente con maldad, que no le interesa que nos vaya bien ni tener estabilidad deportiva”, afirmó, según la fuente.
Guede se refirió a situaciones internas que, según explicó, generan un clima innecesario alrededor del club. Sin señalar responsables de manera directa, dejó entrever su molestia por versiones y rumores que, a su juicio, perjudican al plantel en un momento en el que debería existir unidad para afrontar el segundo semestre.
Contexto de la advertencia
La frase no pasó desapercibida porque llegó apenas días después de especulaciones sobre una posible salida del entrenador y de distintos comentarios que circularon alrededor de la institución. Guede no quiso profundizar, pero dejó claro que su preocupación no está únicamente en el rival de turno.
Alianza inicia el Clausura desde la posición de favorito. Haber ganado el Apertura lo convierte en el equipo a vencer y cualquier distracción, incluso fuera del campo, puede convertirse en un obstáculo. El técnico parece tenerlo claro: los desafíos no siempre llegan desde la vereda del frente.
Por ahora, el fútbol le sigue dando motivos para sonreír. Castillo atraviesa un momento brillante, el equipo volvió a demostrar capacidad de reacción y los tres primeros puntos ya están en el bolsillo. Pero, en Matute, la noche terminó dejando una enseñanza. El camino hacia el título recién empieza y, para Guede, la batalla más importante quizá no se juegue únicamente dentro de la cancha.










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