El fichaje relámpago de Carlos Espí por el Real Madrid, cerrado unas horas después de conocerse la marcha de Gonzalo al Fulham, vuelve a poner en el aire el futuro de Endrick en el club blanco. El delantero brasileño, que ya estuvo cedido en el Lyon durante el mercado de invierno, ve cómo se desvanece la oportunidad de consolidarse como revulsivo del ataque.
Un fichaje que cambia los planes
La salida de Gonzalo a la Premier League parecía abrirle a Endrick un hueco en la plantilla como principal recambio de los indiscutibles Vinicius y Mbappé. Sin embargo, el Real Madrid optó por buscar un perfil de nueve puro de área y eligió a Carlos Espí, de 21 años, procedente del Levante.
La operación se finiquitó en cuestión de horas: el club abonó los 25 millones de euros de la cláusula de rescisión y el valenciano firmó por cinco temporadas, hasta el 30 de junio de 2031.
Competencia feroz en el ataque
Con la llegada de Espí, la competencia en el frente ofensivo se intensifica. Endrick ya había tenido dificultades para encontrar minutos bajo las órdenes de Xabi Alonso, y la presencia de Rodrygo, Mastantuono, Brahim o Güler complica aún más su situación. El brasileño, que llegó al Madrid en 2024 por 60 millones de euros, nunca logró afianzarse ni siquiera en un rol de suplente.
Ante este panorama, el club blanco deberá decidir si vende al jugador o lo vuelve a ceder. El Madrid no ha amortizado la inversión realizada y podría optar por una cesión o por un traspaso reservándose un porcentaje de los derechos del futbolista.










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