Pareciera que los actuales congresistas se burlan del pueblo peruano. El pueblo los eligió para fiscalizar y proponer y dar leyes que produzcan un impacto positivo en la población, como por ejemplo una reforma política o judicial o reestructuración de la ONP; sin embargo, sucede todo lo contrario. Y no es que hayan entendido mal sus funciones por falta de capacidad de entendimiento, por el contrario, lo entienden muy bien, sino que simplemente no les importa. ¿Por qué? Porque hay muchos intereses personales y elites de poder en juego, que son al final los que ponen la música con la que los congresistas bailan.
Los congresistas se han convertido de representantes de sus pueblos a solamente ser abanderados de sus grupos políticos. Esa gran moda interpuesta por la señora Keiko de tener lacayos incapaces de tomar decisiones políticas individuales, pero sí de corromper y ser corrompidos, ha sido adoptada por casi todos los partidos actuales, penosamente hasta el mismo Acción Popular.
Los voceros votan por todos, algunos no tienen la más mínima idea de que se trata la ley o norma que están aprobando o descartando, no se molestan en enterarse. Para ellos, ser congresista es un juego sin mayor responsabilidad, solo están aprovechando sus 15 minutos de fama y poder, al igual que sus jugosas dietas, y quien sabe, hasta un “cachuelo” extra.
El tremendo congreso, primero aprobó la devolución del 100 % de los aportes del Sistema Nacional de Pensiones, administrado por la Oficina Nacional Previsional (ONP), después del monto equivalente a una UIT (S/ 4300), sin siquiera tener un estudio serio o sustento alguno de las posibles consecuencias y probables beneficios o perjuicios para los aportantes y el país. Al champazo, proponen leyes que tienen una finalidad populista, sin que represente ningún beneficio popular.
Están desesperados por ser elegidos en próximas elecciones, ya sea para congresistas, alcaldes o presidente regionales; ellos creen que el pueblo es lo suficientemente ignorante como para no darse cuenta que ellos están solo jugando un rol de tontos útiles dentro de sus partidos, y que con promesas populistas buscan ser percibidos como grandes legisladores. Qué triste realmente, nuestro Perú parece nunca tocar fondo, siempre terminamos eligiendo a alguien peor.






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