Martín Vizcarra tomó varias medidas radicales con el fin de, supuestamente, proteger a la población de un contagio masivo de la COVID-19. Con esa consigna, se gastó miles de millones de soles en medidas para contrarrestar la emergencia sanitaria. Sin embargo, si analizamos el impacto de esos gastos, estos son realmente indignantes e incipientes.
La docena de hospitales que este personaje ha inaugurado a nivel nacional son infraestructuras alquiladas al Estado. Lo más sorprende es que fueron construidas con el dinero del Estado, y el propio Estado paga un alquiler por ellas.
Si antes hablábamos de Garcia, Toledo, Ollanta, por mencionar a los más infames presidentes que ha tenido el Perú y cuyas gestiones han sido marcadas por escalofriantes actos de corrupción, pues Vizcarra parece no haberse quedado atrás.
Sin embargo, lo hecho por Vizcarra podría ser considerado mucho peor que las acciones de los arriba mencionados, en el sentido de que este señor tenía el apoyo de la gran mayoría de la población. El pueblo tenía cierta esperanza en él de un cambio, en su supuesta lucha contra la corrupción, pero terminó burlándose de la ciudadanía y haciendo lo mismo o peor que el resto de gobernantes.
Una demostración de esa gran burla fueron los varios anuncios realizados por Vizcarra y de la propia ministra Mazzetti, de que las negociaciones estaban muy avanzadas con los laboratorios y que prácticamente era seguro la llegada de las vacunas.
Habló de este tema desde junio, que ya se habían iniciado las conversaciones con estas empresas y, sin embargo, ayer por la tarde, dijo que se cayó la compra porque “justo cuando iban a realizar la compra de la vacuna, el congreso lo vacó”.
No solo es decepcionante y repulsiva su respuesta. La gestión de Vizcarra tuvo más de cinco meses para cerrar tratos con diversos laboratorios, y no lo hizo, solo ellos saben el porqué. Lo cierto es que se burlaron del pueblo y despilfarraron los fondos del Estado.










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