El seleccionador de España, Luis de la Fuente, compareció ante los medios en la primera convocatoria posterior al título mundial y dejó dos posturas claras: su rechazo al nuevo formato de los parones internacionales y su deseo de que el próximo Balón de Oro recaiga en un futbolista español.
Consultado por el nuevo calendario de selecciones, De la Fuente fue directo. "A mí no me gusta. Prefería el formato anterior. Ahora tenemos menos descanso", afirmó. El técnico puso el foco en la salud de los jugadores: "Prefería el otro porque se cuidaba más la salud del futbolista, más claro el agua".
El respaldo a Rodri y Lamine Yamal
Sobre el Balón de Oro, y con España recién coronada campeona del mundo, el seleccionador no dudó: "Se lo daría a un español". Sin embargo, evitó inclinarse por uno de los dos grandes candidatos nacionales. "No tengo preferencias entre Rodri o Lamine. Todos tienen categoría merecedora", explicó.
Rodri y Lamine Yamal figuran entre los aspirantes al galardón al mejor jugador, según las nominaciones difundidas para la edición 2026. La gala se celebrará el 26 de octubre en Londres.
España también domina la categoría de mejor entrenador, con cuatro de los cinco nominados: el propio De la Fuente, Luis Enrique Martínez (PSG), Mikel Arteta (Arsenal) y Unai Emery (Aston Villa). El único aspirante que rompe la hegemonía española es el belga Vincent Kompany, del Bayern Múnich, de acuerdo con las nominaciones difundidas.
De la Fuente y Luis Enrique parten como favoritos. El primero llega tras conducir a España al título mundial en julio; el segundo, tras llevar al PSG a su segunda Liga de Campeones consecutiva. Arteta fue incluido luego de conquistar la Premier League con el Arsenal, mientras que Emery recibió el reconocimiento por una campaña histórica al frente del Aston Villa, con un cuarto puesto en la liga inglesa y la conquista de la Liga Europa, el primer gran título del club en tres décadas.
Continuidad y novedades en la lista
La comparecencia también confirmó que el título mundial no altera los planes del cuerpo técnico. "¿Cómo no va a haber continuidad con los jugadores que han ganado todo?", se preguntó De la Fuente al defender la base del equipo campeón.
La convocatoria incluye cuatro novedades, condicionadas en parte por las circunstancias. La lesión de Joan Garcia permitió el ingreso de Josep Martínez, a quien el seleccionador ya dirigió en la Sub-21. También aparece Roberto Fernández, de quien el técnico considera que "es el momento" y que encaja "perfectamente" en el perfil de delantero que busca.
En defensa, Eric Garcia será utilizado como lateral derecho, aunque De la Fuente recordó que cuenta con alternativas como Iván Fresneda o Xavi Espart. Entre las novedades destaca Dean Huijsen, que se quedó fuera del Mundial y ahora recupera su sitio. "Le vemos muy bien y por eso apostamos por él", señaló el seleccionador, que reivindicó la competencia interna como una de las claves del equipo campeón.
Qué cambia con la nueva ventana FIFA
El formato que cuestiona De la Fuente responde a un reajuste del calendario internacional. Las ventanas de septiembre y octubre se fusionaron en un solo bloque, de modo que las selecciones europeas disputan cuatro partidos en poco más de dos semanas, según el detalle difundido sobre el nuevo esquema.
Para España, ese bloque arranca el 26 de septiembre en Wembley y termina el 6 de octubre en Split, con dos partidos en casa y ningún fin de semana libre. La concentración comienza el 21 de septiembre y se extiende por 16 días fuera de los clubes.
La medida busca liberar semanas para las competiciones domésticas y reducir los viajes de los internacionales. Un internacional sudamericano que juega en Europa cruzaba el Atlántico dos veces en un mes; con la ventana combinada lo hace una sola vez, con el ahorro físico que eso supone.
El calendario internacional ya venía saturado por la ampliación del Mundial a 48 selecciones y la multiplicación de torneos de clubes. El Mundial de 2026, disputado en Estados Unidos, forzó además un reajuste general: las cinco grandes ligas retrasaron su arranque alrededor de una semana para garantizar descanso a los internacionales.
El nuevo esquema también cambia la manera de convocar. Con cuatro partidos por delante, las listas se alargan y aparecen futbolistas que en una ventana corta no habrían entrado, lo que abre puertas a los debutantes. El efecto es mayor para las selecciones con menos fondo de armario, obligadas a estirar su plantilla en cuatro encuentros seguidos.
Para los clubes, el primer efecto es de disponibilidad: un equipo con seis o siete internacionales pierde a media plantilla durante más de dos semanas y los recupera en distintos estados y con distintos husos horarios. El segundo es de riesgo, ya que cuatro partidos seguidos multiplican la probabilidad de lesión, y el club asume el coste de una lesión ocurrida defendiendo otra camiseta. El tercero es de planificación: con un parón tan largo, los entrenadores deben decidir si mantienen a los no internacionales en carga alta o si aprovechan para hacer una especie de segunda pretemporada.
Con este panorama, la postura de De la Fuente no es aislada: el nuevo calendario condiciona la preparación de los clubes y la carga física de los internacionales, un debate que seguirá abierto mientras avance la ventana combinada.










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