El Benfica, habitual en la Champions League y que esta temporada disputa la Europa League tras finalizar tercero en la Primeira Liga portuguesa con José Mourinho en el banquillo antes de su regreso al Real Madrid, comenzó su camino en el torneo continental con una derrota por 2-1 en su visita al Saint Gallen suizo, en el partido de ida de la segunda eliminatoria previa.
El relevo de Mourinho, Marco Silva, no pudo tener un mejor inicio en el banquillo lisboeta. Pese a contar con un equipo repleto de jugadores de primer nivel —incluyendo el debut de Clément Lenglet, cedido por el Atlético de Madrid, el meta Trubin, Antonio Silva, Rafa Silva o Vangelis Pavlidis—, el Benfica fue sorprendido por una genialidad de Aliou Baldé.
Desde la banda izquierda del área, el exjugador del Niza lanzó un magnífico disparo con efecto con la derecha que se coló bajo el travesaño para abrir el marcador a los 37 minutos.
El Benfica logró empatar justo antes del descanso por medio de Rafa Silva, quien aprovechó un buen pase de Vangelis Pavlidis para batir al portero rival en el minuto 44.
Segundo tiempo de dominio local y golpe final
Tras la reanudación, el Saint Gallen fue ganando terreno paulatinamente y logró el gol de la victoria a diez minutos del final. Sin marca en el segundo palo tras el lanzamiento de una falta lateral, Tom Gaal sentenció el partido en el minuto 80 y obliga a los encarnados a remontar la eliminatoria ante su afición.
El Benfica deberá hacer valer su condición de local en el partido de vuelta para evitar una eliminación temprana en la Europa League, un torneo que no figuraba en los planes iniciales del club tras su reciente paso por la Champions League.










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