El Barça de Hansi Flick ha recibido 15 goles en los 12 partidos oficiales disputados, más de uno por encuentro, según el análisis de los tantos encajados difundido por Mundo Deportivo. El reparto es de 9 en LaLiga, a uno por partido, y 6 en la Champions League, a dos por choque. La alerta defensiva aparece justo antes de la visita del Clásico.
El detalle de esos goles explica parte del problema. De la quincena de tantos, tres llegaron de cabeza: uno del Sevilla y otro del Betis tras centros, y otro frente al PSG a la salida de un córner. Los lanzamientos de esquina también han castigado a los azulgrana: el Rayo materializó uno y el PSG, otro. Al Galatasaray, en el anterior duelo de Champions, le anularon un gol de córner.
Los errores individuales y los disparos lejanos
Hay dos capítulos más que el técnico deberá corregir. Un par de goles encajados, ambos del PSG, llegaron con disparos desde fuera del área. Otros dos se produjeron por errores individuales: uno frente al Levante, con un arriesgado pase defensivo hacia el portero, y el otro contra el Racing, por un innecesario regate del meta, en este caso de Szczesny.
El reparto por rivales confirma que el problema no se concentra en un solo escenario. Un par de goles llegaron del Rayo, Levante, Racing y Betis, y cuatro del PSG. Entre LaLiga y la Champions, el equipo azulgrana ha encajado en contextos distintos, pero con patrones que se repiten: centros al área, balón parado y salidas de balón arriesgadas.
Diez defensas distintos en doce partidos
Las bajas también han condicionado la línea defensiva. Flick ha alineado 10 defensas distintos en 12 partidos. La última contra el PSG estuvo formada por Espart, Cubarsí, Gerard Martín y Cancelo. Las ausencias de Christensen, Joan Garcia, Koundé y Eric Garcia han terminado pasando factura. Esa rotación forzada explica en parte la falta de continuidad en la zaga.
El ajuste que busca Flick en el vestuario
Flick realizó un primer ejercicio para corregir la sangría de goles. Las conclusiones en el vestuario, según el mismo análisis, apuntan a jugar con más calma, vigilar las distancias entre los jugadores e insistir en las ayudas. También a evitar las pérdidas de balón en zonas de riesgo.
Con esos números, el cuerpo técnico trabaja en un ajuste defensivo que deberá notarse en el próximo compromiso liguero, la visita del Clásico.










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