El Balón de Oro, el trofeo que cada año distingue al mejor futbolista del mundo, no está hecho de oro macizo. Su estructura parte de dos semiesferas de latón que después reciben un baño de oro, según la información atribuida a la joyería francesa Mellerio, la casa que elabora el galardón desde sus primeras ediciones, en la década de 1950.
La pieza se fabrica en París con técnicas tradicionales de orfebrería. Cada componente se trabaja para que la estructura conserve su forma, las uniones queden integradas y los relieves reproduzcan la apariencia de un balón de fútbol. No se trata de una producción industrial, sino de un trabajo artesanal que reúne distintas especialidades del oficio.
Latón, oro y pirita: los materiales del trofeo
El cuerpo del galardón se construye a partir de dos semiesferas de latón, un material que permite moldear la forma metálica y trabajar sus detalles antes del acabado final. Una vez cerrada la esfera, la superficie recibe un baño de oro que le da el color característico por el que se reconoce en todo el mundo.
La composición no termina en la esfera. El trofeo descansa sobre una base de pirita, un mineral de reflejos metálicos y tonalidad dorada que debe prepararse para ajustarse a la estructura superior y formar con ella una pieza equilibrada.
Cien horas de trabajo y seis meses de anticipación
La elaboración del Balón de Oro requiere alrededor de 100 horas de trabajo artesanal y comienza aproximadamente seis meses antes de la ceremonia de entrega, de acuerdo con la información atribuida a Mellerio. El calendario anticipado permite desarrollar cada fase con el cuidado necesario antes de conocer al ganador.
El proceso arranca con la unión de las dos mitades de latón mediante soldadura. Después, el cincelador marca manualmente los relieves que ejecutan los 32 paneles de la clásica pelota. Esta labor exige precisión: las líneas deben distribuirse de forma exacta sobre la superficie y conservar la apariencia reconocible de un balón.
Terminados los relieves, la esfera pasa por las etapas de pulido y preparación para el dorado. El objetivo es lograr una superficie uniforme que destaque los detalles y permita que el acabado final tenga el brillo esperado. Cualquier irregularidad puede afectar la apariencia de una pieza que se observa en fotografías y transmisiones de todo el mundo.
El grabado que personaliza cada ejemplar
Cuando la estructura está lista, se incorporan las inscripciones que identifican el premio: el logotipo de France Football, el año de la edición y el nombre del futbolista distinguido. Este último elemento se añade una vez conocido el resultado, por lo que la personalización queda vinculada directamente al ganador de cada temporada.
La etapa final consiste en montar la esfera dorada sobre la base de pirita y revisar que todos los componentes presenten el acabado adecuado. Solo entonces queda preparada la pieza que se entregará durante la ceremonia.
Peso y precio: datos que no están confirmados
Sobre el peso, las dimensiones y el precio del trofeo conviene distinguir los datos confirmados de las cifras que circulan en internet. Ni la organización del premio ni Mellerio publican oficialmente todos esos detalles, por lo que afirmaciones como que pesa exactamente siete kilos o que tiene un valor de unos pocos miles de euros deben tomarse con cautela.
Para quien lo recibe, el objeto dorado simboliza una temporada excepcional; para quienes lo fabrican, es la culminación de un trabajo artesanal que empieza mucho antes de que el mundo conozca el nombre del próximo ganador.










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