Argentina protagonizó un dato histórico y negativo en la final del Mundial 2026: por primera vez en la historia, un finalista del torneo no realizó ni un solo disparo en los 90 minutos del tiempo reglamentario. El equipo dirigido por Lionel Scaloni recién generó su primer remate en la segunda parte de la prórroga, cuando ya perdía en el marcador.
La estadística, difundida por la organización del certamen, marca que la albiceleste no registró ningún intento —ni siquiera desviado o bloqueado— durante todo el tiempo regular. El dato incluye tiros entre los tres palos, fuera del arco o incluso aquellos que no superaron la barrera rival.
España secó a Messi y compañía
España, que a lo largo del torneo nunca estuvo por detrás en el marcador —algo que solo había ocurrido tres veces en la historia de los Mundiales—, logró neutralizar por completo al ataque argentino. La defensa española, conformada por Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte y Marc Cucurella, con el sacrificio colectivo del resto del equipo, anuló a figuras como Lionel Messi y Julián Álvarez.
El contraste ofensivo fue abrumador: España acumuló 20 disparos a puerta en los 120 minutos del partido, frente a apenas 2 de Argentina. La diferencia refleja el dominio táctico y físico del conjunto europeo sobre el campeón vigente hasta entonces.
El dato, inédito en la historia de las finales mundialistas, deja una marca difícil de digerir para una selección que venía de ganar el Mundial 2022 y que contaba con uno de los planteles más experimentados del torneo. Según los registros históricos, ningún otro finalista había terminado el tiempo reglamentario sin al menos un intento de remate.
Un récord que quedará en la estadística
La final del Mundial 2026 quedará registrada no solo por el resultado, sino por la anomalía estadística que protagonizó Argentina. La falta de generación ofensiva durante 90 minutos, pese a contar con jugadores de elite, plantea interrogantes sobre el planteamiento táctico y la capacidad de reacción del equipo sudamericano ante una presión alta y sostenida como la que impuso España.
La organización del torneo no precisó si existe algún otro antecedente similar en fases previas del certamen, aunque confirmó que, en finales, nunca antes se había registrado un cero absoluto en disparos durante el tiempo reglamentario.







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