El FC Barcelona extremará precauciones para recibir a los aficionados del Feyenoord, próximo rival en la Champions League que visitará el Spotify Camp Nou este miércoles (18.45 horas). Los seguidores del club de Róterdam provocaron altercados en el partido contra el SC Cambuur, dejando siete heridos del conjunto rival, y la entidad neerlandesa castigó a sus hinchas sin poder viajar a los dos siguientes partidos de visitante en la Eredivisie.
Sin embargo, esta medida no se aplicará para el desplazamiento de Champions a Barcelona. El Feyenoord tendrá 2.987 entradas disponibles y en el conjunto azulgrana estarán muy pendientes de la reventa para evitar un caso como el del Eintracht Frankfurt, cuyos aficionados tiñeron de blanco las gradas del Spotify Camp Nou en 2022.
Historial conflictivo de los ultras del Feyenoord
El historial conflictivo de los aficionados del Feyenoord viene de lejos. En Europa han protagonizado varios altercados destacados. El más recordado se remonta a 2007, cuando el club neerlandés fue expulsado de la Copa de la UEFA porque sus ultras arrancaron asientos y armaron peleas en el campo del Nancy, lo que provocó la intervención de los antidisturbios.
En los últimos años, los fanáticos del Feyenoord también han tenido problemas en sus viajes a Roma, Ámsterdam y Madrid. En este último desplazamiento se enfrentaron al Atlético de Madrid y seis aficionados fueron detenidos por una pelea en el interior del Metropolitano.
Uno de los episodios más recientes ocurrió en septiembre, cuando el partido contra el Ajax fue suspendido tras recibir tres goles en media hora y ser objeto de lanzamiento de bengalas y objetos. Antes, en mayo de 2022, ultras del Olympique de Marsella y del Feyenoord protagonizaron altercados que dejaron 20 detenidos. En la final de la Conference League de ese año, los seguidores de la Roma y los holandeses se enfrentaron entre ellos y con la Policía, con 60 arrestados y decenas de heridos. Esa violencia se remonta a 2015, cuando una treintena de aficionados fueron detenidos en Roma antes de un partido de Europa League.
Partido declarado de alto riesgo
La Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte declaró este miércoles partidos de alto riesgo el de Liga entre el Valencia y el Barcelona, del próximo domingo, y el que el conjunto culé jugará contra el Feyenoord el día 9, correspondiente a la primera jornada de la Liga de Campeones.
La declaración de alto riesgo implica la obligación para los clubes de reforzar las medidas de seguridad y conlleva un aumento del dispositivo de las fuerzas de seguridad. Entre las medidas adicionales se incluyen la prohibición de la venta de entradas presenciales el día del encuentro, la delimitación de un espacio seguro para la afición visitante y el control reforzado de los accesos al estadio.
El Ministerio del Interior informó en un comunicado de la decisión de Antiviolencia sobre ambos encuentros. En el caso del estreno del Barcelona en la máxima competición continental, el órgano ligado a Interior ya había declarado partido de alto riesgo el Betis-Feyenoord de la Europa League, disputado en enero pasado.
La Ley 19/2007 contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte otorga a la Comisión Antiviolencia la capacidad de declarar de alto riesgo determinados encuentros. Esa declaración obliga a los clubes a adoptar medidas como la instalación de cámaras en los aledaños y en todo el aforo, así como a permitir registros personales aleatorios en los accesos, según recuerda Interior.
Precedente en Madrid: dispositivo policial sin incidentes
El historial del Feyenoord ya había puesto en alerta a las autoridades españolas antes de su visita al Atlético de Madrid en octubre de 2023, según ABC. Aquel encuentro se declaró de alto riesgo y se configuró un dispositivo policial con más de 1.300 agentes de la Policía Nacional, en colaboración con la Policía Municipal. Finalmente, no se registraron altercados: los aficionados holandeses pasearon por la Plaza Mayor, cantaron su himno y bebieron durante horas, y solo dejaron un grafiti con los colores del club.
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, confió antes del partido en que no se produjesen incidentes y destacó el dispositivo de seguridad desplegado por la Delegación de Gobierno para «prevenir y, en el caso de que se produzcan incidentes, reprimir cualquier situación de riesgo», según declaraciones recogidas por ABC.










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