El negocio de la hamburguesa en España sigue creciendo y atrayendo nuevos operadores. En solo unos días, el sector ha encadenado dos desembarcos: Street Smash Burgers, compañía fundada en 2024 en Lisboa por dos españoles, ha abierto su primer local en Madrid, sumándose a los 35 que ya tiene en Portugal, Suiza e Italia; y La Birra Bar, cadena argentina, ha apostado por España tras abrir su tercer restaurante en Madrid, con la aspiración de alcanzar 15 locales en 2030 mediante franquicias. A finales del año próximo quiere duplicar su red con cinco o seis establecimientos más.
Los datos de DBK explican el atractivo. La firma estima que en 2025 las ventas de comida rápida alcanzaron los 6.100 millones de euros en España, un 4,3% más que el año anterior, una cifra que no se entiende sin las hamburgueserías.
Líderes del sector con amplia ventaja
Según los analistas de DBK, las hamburguesas son las líderes indiscutibles del sector, con un volumen de ventas de 3.730 millones de euros, el 61% del mercado. Su facturación crece además a mayor velocidad que la del resto: entre 2024 y 2025 se expandió un 5,2%.
El contraste con otros productos es notable. Las pizzerías vieron caer su caja un 0,6% hasta situarse en unos 805 millones de euros. Las bocadillerías y restaurantes que combinan burgers, pizzas y bocatas ingresaron 1.000 millones.
La oferta también se ha transformado. Las hamburgueserías se han abierto a la "gourmetización", experimentan con smash burgers, carne sintética e ingredientes que las aproximan a los mercados regionales, e incluso incorporan caviar y wagyu. Ese giro les ha permitido ganar cuota en el sector a costa de otros productos, como la pizza.
Un negocio concentrado en pocas manos
El informe revela que casi el 75% del valor total lo controlan cinco cadenas: McDonald's, Burger King, KFC, Domino's y Telepizza. Juntas rondan los 3.000 locales, la mitad del sector. Si se amplía el foco a las diez marcas más potentes, acaparan el 85% de las ventas.
Esa concentración convive con un cambio de percepción del producto. Las hamburguesas ya no son sinónimo de comida barata, sino de producto artesanal y gourmet. Hay ferias especializadas en burgers y cadenas que buscan enriquecer su oferta aliándose con chefs como Dabiz Muñoz, Dani García y Ramón Freixa.
Transformación y desafíos
Pero no todo son buenas noticias. Las hamburgueserías afrontan desafíos que van desde cambios en los hábitos de alimentación a la competencia de nuevos modelos de negocio, como los 'mercaurantes', o una clientela más preocupada por su salud. En Estados Unidos, la popularización de Wegovy, Ozempic y otros fármacos análogos del GLP-1 ya ha obligado a McDonald's a reajustar su estrategia y apostar por platos elaborados con carne de pollo.
DBK reconoce que el negocio de la comida rápida está desacelerándose, tanto en facturación como en apertura de restaurantes, que aumentaron un 0,8% en 2025. Goiko registró en 2025 unas ventas de 190 millones de euros, un 11,2% menos que el año anterior, y sus pérdidas se multiplicaron respecto a 2024.
"La era del crecimiento fácil ha terminado. Toca digerir el éxito con eficiencia y diferenciación real", admiten a 20 Minutos desde Simon Kucher.
Marc Pujol, de Horeca Consulting y Horeca Data Intelligence, explica en Cinco Días que tras años de aceleración el mercado de las hamburgueserías ha dejado de ser una moda para convertirse en "una categoría consolidada", lo que implica entrar en "una fase de maduración".
Más allá de la competencia interna, el sector afronta la saturación de los clientes, la sobreoferta y la necesidad de cuidar los márgenes de rentabilidad. La pregunta que sobrevuela el mercado es si el apetito del consumidor español tiene techo o si aún queda espacio para más operadores.







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