La tradicional danza de la Chunguinada cerreña, fue declarada Patrimonio Cultural de la Nación por constituir testimonio de la memoria histórica de la sierra central, y expresión visual, dancística y musical de gran riqueza simbólica, la resolución de reconocimiento fue publicada el último sábado.
La palabra Chunguinada, deriva del vocablo castellano chunga, sinónimo de burla, bufonada, chanza o mofa. De acuerdo a la explicación del historiador Alberto Tauro del Pino, en su Diccionario Enciclopédico del Perú, publicado por la Real Academia Española entre 1726 y 1739, el vestuario colorido y exagerado de los “gachupines” o españoles del siglo XVIII, y los pasos que la componen, es representado en esta danza.
En la Chunguinada predominan adornos de platería y pedrería, los varones llevan camisa blanca, pantalones tipo torero, ajustado y decorado con bordados y platería, saco y sombrero negro, medias de lana de punto, corbata, charreteras de plata, y un cincho o cintura adornado con piedras de colores, bandos con monedas de plata llevando un cacho decorado con plata, y el otro una media luna, máscara con grandes bigotes, ojos azules y sobre la cabeza una peluca rubia o castaña.
Las mujeres llevan blusa bordada, una lliclla, manta bordada con aplicaciones de plata sujeta con un imperdible de plata, un fustán blanco almidonado y varias polleras de tela de castillo en diversos colores, un anaco, pieza rectangular de tela con bordados de plata llevada al lado derecho sujeta por una faja o huatruco, una máscara femenina de rasgos finos, y un sombrero blanco de paja.
Este reconocimiento es un homenaje a Sabino Espinoza, Florencio Vera, Miguel García Alvarado, Fortunato Espinoza, el gato; a los hermanos Ventocilla, Cirilo Calero, entre otros miles de cultores de esta danza que viene de tiempos inmemoriales.









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