CRÍTICA DE CINE | WISH: EL PODER DE LOS DESEOS

Por Rodrigo Portales Fídel

La película animada número 62 producida por los estudios Walt Disney llega a los cines para celebrar los cien años de la legendaria compañía cinematográfica que creó a Mickey Mouse entre otros personajes conocidos por todos. Dirigida por Chris Buck y Fawn Veerasunthorn, su estilo artístico combina la animación por computadora con la clásica animación en acuarela del estudio, además del musical con las voces de Ariana DeBose, Chris Pine y Alan Tudyk.

La historia se centra en la adolescente Asha que sueña con ser aprendiz del Rey Magnífico, mago y hechicero que tiene la capacidad de conceder los deseos de sus súbditos del Reino de Rosas en una isla del mar Mediterráneo. Pero ella le descubrirá una oscura verdad sobre sus planes para apoderarse de los deseos de los habitantes del reino y volverlos dóciles y dependientes. Cuando pide su propio deseo a una estrella, recibe respuesta de una fuerza cósmica que le traerá esperanza y coraje mientras intenta salvar a su familia y a su gente.

El relato de la misión en la que se embarca la protagonista traza un clásico arco dramático, también conocido como el recorrido del héroe. “Wish” ilustra este código de narración, típico del cine de aventuras, para dar estructura a la película y exponer las acciones y los conflictos de los personajes que se perfilan entre héroes o villanos. Y ya que estamos comentando una película animada, los personajes también pueden servir de instrumentos de ese código y como tal expresarse mediante fórmulas o estereotipos.

Desde el estreno en 1937 de “Blancanieves y los siete enanos”, hay un tema principal que tienen en común casi todas las películas de la marca Disney: los deseos que se hacen realidad, un propósito que han activado y puesto en práctica sus carismáticos personajes, sean estos seres vivientes u objetos animados, en sinnúmero de historias. Con inspiración, creatividad y millones de dólares de por medio, esta premisa se volvió en la receta infalible de la mayoría de éxitos fabricados por la corporación.

En “Wish” se utilizan argumentos de cuentos de hadas, comenzando con una escena inicial en la que se cuenta a través de las páginas de un libro ilustrado para niños.  Ese recurso, simple y directo al mismo tiempo, recuerda a los clásicos antiguos de Disney, al igual que otras referencias y guiños a aquel universo en escenas, personajes, canciones y hasta en el concepto de pedirle un deseo a una estrella, tema resonante en varias películas sobre todo “Pinocho”.

Sin embargo, los intentos de los cineastas por citar gratuitamente esas referencias con ánimo celebratorio, subraya aún más la falta de ideas nuevas. A esto se le suma un guion que no genera empatía hacia los personajes ni expectativa sobre sus acciones, plagado de giros arbitrarios y de humor cursi e insulso. Se cierne así sobre el resultado creativo una sensación de déja vù, de que presenciamos un pastiche que se conforma en reciclar sin inspiración a sus ilustres precedentes.

Si los estudios han llegado al extremo de celebrar su centenario con una cinta como «Wish», entonces cabe concluir que Disney se encuentra estancado en su rutina creativa. Excluyendo algunos títulos recientes en alianza con los estudios Pixar -como «Elementos»- donde la magia de antaño aún permanece, la racha de Disney de películas animadas originales decepcionantes continúa y se confirma con esta entrega como la más insípida y hueca de la década hasta el momento.

☆ Calificación: 6/10

Disponible en Cineplanet Huánuco Real Plaza y Cinemark Huánuco