Criminalidad en Perú: el ministro del Interior responde a las críticas con cifras de México y Colombia

El ministro del Interior, Juan José Santiváñez, salió al frente de las críticas sobre la creciente inseguridad en el país. En una conferencia de prensa reciente, Santiváñez respondió a quienes advierten que Perú podría llegar a niveles de criminalidad similares a los de México o Colombia. Según el ministro, su gestión está implementando acciones “arduas y comprometidas” para evitar que el país caiga en un escenario de violencia descontrolada como el de estas naciones latinoamericanas.

“Para que tengan una idea, en México mueren 100 personas diarias, y en Colombia, por si no lo saben, en 2024 se registraron 13,000 muertos. Así que no vengan a compararnos. Nosotros estamos haciendo un trabajo arduo, comprometido y con seriedad. No sean cuentacuentos,” declaró Santiváñez ante los medios, en un tono categórico.

El titular del Ministerio del Interior también aprovechó para detallar las estrategias que su cartera ha puesto en marcha, en especial tras los recientes episodios de violencia, como el atentado contra la sede del Ministerio Público en Trujillo. Sin embargo, sus declaraciones han generado debate, en particular por la comparación de Perú con países que tienen poblaciones significativamente mayores y patrones históricos de criminalidad más complejos.

Comparaciones cuestionadas: México, Colombia y Perú

En sus declaraciones, Santiváñez hizo referencia a las cifras de violencia en México y Colombia. Según los datos oficiales, México, con una población de 129.7 millones de habitantes, enfrenta un promedio de 100 homicidios diarios, lo que lo convierte en uno de los países más violentos del mundo. Por su parte, Colombia, con 52.6 millones de habitantes, registró 13,000 homicidios en 2024, una cifra alarmante que refleja la persistencia de problemas de seguridad vinculados al narcotráfico y los grupos armados ilegales.

En comparación, Perú tiene una población de 34.35 millones, una cifra considerablemente menor que la de los países mencionados. Esto ha llevado a varios analistas a criticar la comparación hecha por el ministro, argumentando que el contexto poblacional y las características sociopolíticas de cada país deben ser tomadas en cuenta para un análisis más preciso.

“No se puede simplemente comparar cifras absolutas sin considerar la densidad poblacional, el contexto histórico y las dinámicas propias de cada país,” señaló un experto en seguridad ciudadana consultado por Infobae.

Críticas a la gestión de Santiváñez

A pesar de las explicaciones del ministro, muchos cuestionan la eficacia de las medidas implementadas por su gestión para combatir la inseguridad. Los críticos destacan que los niveles de criminalidad en Perú han crecido de manera sostenida en los últimos años, afectando tanto a las grandes ciudades como a las regiones más alejadas.

En Trujillo, por ejemplo, el reciente atentado contra la sede del Ministerio Público encendió las alarmas sobre el avance del crimen organizado en el norte del país. En Lima, el aumento de los robos y asaltos en zonas comerciales y residenciales ha generado una creciente sensación de inseguridad entre la ciudadanía.

Además, los analistas han advertido que la falta de un plan integral para abordar las causas estructurales de la violencia, como la pobreza, el desempleo y la corrupción en las instituciones policiales, limita la capacidad del gobierno para enfrentar de manera efectiva el problema.

“El ministro puede hablar de un trabajo arduo, pero la percepción de inseguridad sigue aumentando porque no se están viendo resultados concretos en las calles. Hace falta una estrategia coordinada que involucre a todas las instituciones del Estado,” comentó un especialista en seguridad pública.

Estrategias y acciones implementadas por el Ministerio del Interior

Durante la conferencia, Santiváñez detalló algunas de las medidas que su sector ha puesto en marcha para enfrentar la criminalidad. Estas incluyen:

  1. Refuerzo de la presencia policial en las zonas más críticas del país, con un incremento en las patrullas y operativos en regiones afectadas por el crimen organizado.
  2. Implementación de nuevas tecnologías de vigilancia, como cámaras de seguridad y sistemas de monitoreo en tiempo real, para mejorar la capacidad de respuesta de la Policía Nacional del Perú (PNP).
  3. Coordinación con gobiernos regionales y locales para identificar puntos críticos y diseñar estrategias conjuntas de seguridad.
  4. Campañas de sensibilización y prevención del delito, enfocadas en involucrar a la ciudadanía en la lucha contra la inseguridad.

A pesar de estas iniciativas, los críticos señalan que muchas de ellas son reacciones inmediatas a los episodios de violencia, pero carecen de un enfoque a largo plazo que aborde las raíces del problema.

El impacto de la percepción ciudadana

Uno de los mayores desafíos para el gobierno es cambiar la percepción de inseguridad que afecta a gran parte de la población. Según encuestas recientes, más del 70% de los peruanos considera que la delincuencia es el principal problema del país, superando incluso a otros temas como la corrupción y la crisis económica.

Este sentimiento se ve agravado por la falta de confianza en las instituciones encargadas de garantizar la seguridad. La Policía Nacional y el Poder Judicial, por ejemplo, enfrentan constantes cuestionamientos por casos de corrupción y negligencia, lo que dificulta su capacidad para cumplir con su labor de manera efectiva.

¿Un futuro como México o Colombia?

Las declaraciones de Santiváñez buscan marcar una diferencia entre la situación de Perú y la de países como México y Colombia, donde la violencia está profundamente arraigada en el contexto del narcotráfico y los conflictos armados. Sin embargo, algunos expertos advierten que, de no tomarse medidas contundentes, Perú podría acercarse a esos escenarios en el futuro.

“La criminalidad en Perú tiene características propias, pero el crecimiento del crimen organizado y la debilidad de las instituciones pueden llevarnos a una situación similar a la de otros países de la región si no actuamos a tiempo,” advirtió un especialista en criminología.

Conclusión: un problema en busca de soluciones integrales

Las declaraciones del ministro del Interior, Juan José Santiváñez, reflejan un intento por defender su gestión frente a un problema que se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los peruanos: la inseguridad. Sin embargo, la comparación con México y Colombia ha generado críticas y puesto de relieve la necesidad de un análisis más profundo y estrategias más efectivas para enfrentar la criminalidad en el país.

En un contexto donde la percepción de inseguridad sigue en aumento y los episodios de violencia se vuelven cada vez más frecuentes, el gobierno enfrenta el desafío de demostrar que sus acciones no solo son “arduas y comprometidas,” sino también eficaces y sostenibles en el tiempo.