La presidenta Dina Boluarte enfrenta críticas por su próximo viaje a China, programado del 23 al 30 de junio, donde se reunirá con el presidente Xi Jinping. A diferencia de otras visitas estatales que buscan fortalecer lazos comerciales y políticos, esta visita ha sido cuestionada por su aparente falta de objetivos concretos.
El congresista independiente Carlos Anderson ha expresado su descontento, sugiriendo que el viaje de Boluarte parece más una visita turística que una misión diplomática seria. “La señora Dina Boluarte va a ir en el marco de unas relaciones económicas con una potencia mundial sin ninguna duda. Y hay que perfeccionar nuestras relaciones. Por supuesto que sí. Pero después de dos meses de no hablar con nadie en el Perú, desprestigiada por todas partes, ¿qué cosa va a representar?”, cuestionó Anderson en una reciente declaración.
Comparando la gestión de Boluarte con la del presidente argentino, Javier Milei, Anderson destacó cómo Milei ha utilizado sus viajes internacionales para asegurar inversiones significativas, como la entrada de Tesla en Argentina y posibles inversiones de Google. En contraste, Anderson señala la falta de anuncios similares por parte de Boluarte, lo que aumenta las dudas sobre la eficacia y el propósito de su visita a China.
El viaje a China, según críticos, necesita justificarse con resultados tangibles que beneficien a Perú, más allá de simples reuniones diplomáticas.




