Con la mirada de EEUU en el cosmos China construye una base subacuatica a 2 km

La exploración oceánica profunda emerge como un nuevo campo de batalla tecnológico, en un escenario global marcado por la creciente competencia entre potencias. Mientras la exploración espacial capta la atención mediática, China enfoca sus esfuerzos en desentrañar los misterios que albergan las profundidades marinas, un dominio aún inexplorado en gran medida.

Según la investigación publicada por El Comercio, la nación asiática ha dado inicio a la construcción de un ambicioso laboratorio submarino, ubicado a más de 2.000 metros de profundidad en aguas territoriales chinas, marcando un hito significativo en la carrera por el dominio de los recursos y el conocimiento oceánico.

Este proyecto, situado cerca de Guangzhou, ha sido conceptualizado como una “estación espacial submarina”, un centro de investigación que permitirá a seis científicos permanecer sumergidos entre 30 y 45 días. Durante este tiempo, se dedicarán al estudio detallado del ecosistema marino, una tarea compleja que requiere de tecnología avanzada y una logística precisa. La infraestructura estará conectada a una red de fibra óptica tendida en el lecho marino, garantizando una comunicación fluida y la transmisión de datos en tiempo real.

Una de las áreas de investigación prioritarias será el análisis de los ecosistemas de filtraciones frías, un fenómeno natural que concentra grandes cantidades de hidrato de metano. Este gas, considerado una alternativa menos contaminante a los combustibles fósiles tradicionales, presenta un gran potencial energético. Sin embargo, su extracción en las profundidades marinas representa un desafío técnico considerable, debido a la presión extrema y las condiciones ambientales adversas.

Además del metano, el laboratorio submarino explorará la presencia de otros recursos estratégicos, como cobalto, níquel y tierras raras. Estos minerales son esenciales para la fabricación de dispositivos electrónicos, baterías y otras tecnologías cruciales para la industria moderna. La disponibilidad de estos recursos en el lecho marino podría tener un impacto significativo en la economía global y en la geopolítica de los recursos naturales. China, actualmente el mayor consumidor mundial de tierras raras, busca asegurar su acceso a estos materiales a través de la exploración y eventual explotación de los recursos oceánicos.

Aunque el proyecto se presenta como una iniciativa de colaboración internacional y se alinea con el Decenio de las Naciones Unidas para la Restauración de los Ecosistemas, la construcción de la estación submarina no está exenta de controversia. Algunos expertos advierten que podría intensificar las disputas territoriales en el Mar de China Meridional, una región rica en recursos naturales y de gran importancia estratégica. Además, la actividad humana en las profundidades marinas podría tener un impacto negativo en ecosistemas frágiles y poco conocidos.