Con aire de impunidad

Todo parece indicar que las instituciones encargadas de impartir justicia están tratando seriamente de cambiar su imagen y percepción de la población, cumpliendo con defender los intereses de todos los ciudadanos. Eso está sucediendo en Lima con las serias denuncias de la Fiscalía sobre el caso Odebrecht, por ejemplo, a los expresidentes y gobernadores regionales, y acá con el controvertido exalcalde de Huánuco, Jesús Giles Alipázaga y siete de sus funcionarios de confianza.
Curiosamente, toda denuncia que se presentaba contra este señor, a pesar de contar con documentos seriamente comprometedores, terminaba archivándose como por arte de magia. Es un tema que también se debería investigar, cómo es que algunos fiscales se hacían de la “vista gorda” y pasaban por alto estas irregularidades.
Afortunadamente, al fiscal Rubén W. Jara Silva no le tembló la mano para denunciar los escandalosos hechos en los que participaron Giles Alipázaga, Lorenzo Silva, Cléver Castañeda, Zulma Picón y otros cuatro funcionarios de confianza, quienes no solo avalaron las ilegales cartas fianza de una cooperativa no adscrita a la SBS, sino también aceptaron documentos falsificados para firmar adendas. Después de firmar contrato con este consorcio, escandalosamente redujeron seis de las 30 cuadras que se tenían que pavimentar, manteniendo el presupuesto inicial, etc.
Interesantemente, Giles, cual Pilatos, negó toda responsabilidad y echó la culpa a Zulma Picón, quien fuera su otrora persona de confianza.
Por otro lado, el actual regidor Silva, para quien la fiscal pide 12 años de cárcel por avalar documentos falsos con conocimiento, ya que no es ningún analfabeto ni tonto, como saben todos los que lo conocen, por fin afrontará la justicia, la misma que hasta ahora fue dilatada mañosamente.
La población confía en que el fiscal Jara siga cumpliendo con sus responsabilidades con valentía y honradez, y no termine contaminándose como lo hicieron otros.