“La vida en nuestro planeta está claramente bajo asedio”, fue la contundente declaración de un grupo de investigadores del Copernicus Marine Service, el principal ente europeo dedicado al seguimiento de los mares. Según sus recientes hallazgos, las aguas oceánicas se están volviendo más ácidas y con menor oxigenación, alcanzando temperaturas sin precedentes. Este 4 de abril, los termómetros marinos marcaron una cifra récord de 21,06° C, superando la marca anterior de 21,01° C en marzo de 2016.
Esta tendencia, respaldada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), despierta preocupación en la comunidad científica. Se atribuye principalmente a la quema de combustibles fósiles, lo que provoca que las emisiones contaminantes calienten las aguas.
El estudio “Informe sobre el estado del clima en 2023: entrando en territorio inexplorado”, recientemente publicado en la revista Bioscience, brinda una perspectiva aún más sombría. Resalta eventos climáticos particulares de este año, como olas de calor excepcionales, temperaturas marinas elevadas y niveles críticamente bajos de hielo marino alrededor de la Antártida.
Dicho informe, elaborado por 12 científicos de renombre internacional, indica que en 2023 se registraron 38 días con temperaturas medias globales superiores a 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales. Con base en estos datos, tanto la NOAA como el Servicio de Cambio Climático Copernicus proyectan que 2023 será el año más caluroso jamás registrado.
El calentamiento de los océanos no solo amenaza la vida marina, sino también la seguridad alimentaria de comunidades costeras. Los mares más cálidos tienen menor capacidad para absorber dióxido de carbono (CO2), intensificando el círculo vicioso del calentamiento global.
William Ripple, coautor principal del estudio y miembro de la Facultad de Silvicultura de la Universidad Estatal de Oregón, advirtió sobre la crítica situación que enfrenta el planeta, destacando el potencial colapso de sistemas naturales y socioeconómicos.
Las olas de calor marinas, que han duplicado su frecuencia desde 1982, representan una amenaza inminente. El pasado julio, el Mediterráneo estableció un récord diario con 28,71° C, según el principal centro de investigación marítima de España.
Dato:
Ante esta realidad, los expertos hacen un llamado urgente a tomar medidas concretas para frenar estos impactos, enfatizando la eliminación de emisiones de combustibles fósiles y promoviendo el secuestro natural de carbono.




