Denesy Palacios Jiménez (*) 30/10/19
“Los grupos generan su vida y también los mecanismos de su destrucción. Un grupo como cualquier organismo vivo, está sujeto a la ley universal del ciclo vital que termina con la desaparición.” (Miguel Rubio 2005)
Hagamos de la política una docencia con decencia, devolvámosle al pueblo la fe en sus gobiernos. Según la encuesta del IEP el 87 % de la población respaldó el cierre del Congreso peruano, y no olvidemos que cerca del 90 % respaldó el referéndum y las propuestas de reforma política que presentó el presidente de la República, estas cifras son el mejor indicador de que los peruanos ansiamos cambios en el quehacer de quienes ostentan el poder en el gobierno peruano.
Hoy, los casos de Venezuela, Ecuador y Chile, nos deben hacer reflexionar, no porque pensemos que también arderá el Perú, sino que frente a la salida de la crisis dentro de un orden constitucional, no faltan aquellos vendepatria, entornillados a los órganos de gobierno y del poder durante varios años, que pretendan generar caos, porque están tan dolidos, que por supuesto, no se imaginaron que el pueblo peruano, sin comando de ningún partido político, saliera a las calles a exigir el cierre del Congreso, o a respaldar esta medida cuando se dio, y eso no lo hicieron los llamados caviares, ni comunistas, ni izquierdistas, como se pretende hacer ver; porque inclusive estos últimos se vieron obligados a estar a favor del cierre del Congreso. De igual forma vimos la actitud del primer ministro Del Solar, cuando tuvo que acudir a pedir el voto de confianza, sabiendo que aquello significaba su retiro conjuntamente con el Gabinete.
De igual forma, sucedió en los años de violencia interna que vivió el país, la gran derrota del senderismo, se la debemos a los ronderos líderes del pueblo, y la colaboración de algunos señores de las FA, es decir el gran protagonista de estos hechos trascendentales, fue el pueblo mismo.
Ello significa un avance en la toma de conciencia ciudadana, en el fortalecimiento de nuestra identidad andino amazónica, que nos da la esperanza que para 2021, el Perú construya la república democrática que tanto anhelamos, es decir, una república de peruanos, por peruanos, para peruanos.
Por lo tanto, es la oportunidad histórica de sentar las bases de una nueva república que nos conduzca hacia el desarrollo y la calidad de vida para todos, que ningún peruano se quede sin seguro social, sin educación de calidad, con reformas políticas contemporizadas a las grandes demandas sociales y culturales con una constitución que vele por todos los peruanos y sus recursos naturales y culturales, por la seguridad ciudadana, por la defensa de nuestros derechos, por trabajo para todos los peruanos y con sueldo mínimo que cubra la canasta familiar, que brinde apoyo a la producción de los peruanos, y favorezca el fomento de empresas peruanas, donde el peso de la tributación recaiga tanto en las empresas nacionales como extranjeras.
Estamos hablando, de los tres principios básicos que debe primar. Me refiero a la redistribución, la racionalidad andina que ahora la conocemos como sostenibilidad, y a la reciprocidad; lo cual significa dejar el modelo individualista para dar lugar a la solidaridad, que nos permita disminuir la brecha entre lo rural y lo urbano.
Cuando hablamos de la redistribución tenemos que atender las regiones que presentan menos índices de desarrollo humano, y donde la pobreza y la miseria campean entre los pobladores.
Ahora la decisión la tiene el pueblo, y no vayamos a las urnas solo a votar, sino que elijamos entre los hombres y mujeres, que se conozca su trayectoria de servicio, su capacidad profesional, que no esté ensombrecido con denuncias o haya sufrido censura, castigo o suspensión en su trabajo, en fin ahora el pueblo tiene la palabra.



