En una trágica serie de eventos que culminaron en la muerte de la docente Edelmira Claudeth Valdivia Bravo, el distrito de Codo del Pozuzo ha sido escenario de un caso perturbador que ha dejado más preguntas que respuestas. El principal sospechoso, Pedro Antonio Huallpa Salas, pareja de la víctima, ha sido centro de investigaciones tras el descubrimiento del cuerpo de la profesora con evidentes signos de violencia física.
Edelmira, originaria del distrito de Singa en Huamalíes, fue hallada sin vida el sábado por la mañana en su habitación ubicada en la urbanización Albert Einstein. Según el relato inicial de Huallpa, él encontró a Edelmira en su cama con los labios morados, suponiendo inicialmente que había ingerido veneno. Esta declaración llevó al propietario de la casa a notificar a la policía sobre un posible envenenamiento.
Sin embargo, la situación tomó un giro inesperado durante el levantamiento del cadáver, cuando la médico Pamela Robles observó múltiples lesiones en el cuerpo de Edelmira que no coincidían con una muerte por envenenamiento. Las heridas, que incluían una cortante en la frente y hematomas en varios puntos de su cuerpo, sugerían un escenario de violencia física.
Pedro Huallpa fue detenido tras estas observaciones, aunque su defensa ha sido inconsistente y poco convincente. En su interrogatorio, explicó que después de un compartir social el día anterior, hubo una discusión con Edelmira, pero negó cualquier agresión física. Afirmó que la última vez que vio a Edelmira fue la mañana siguiente, cuando, según él, ella planeaba dejar la residencia.
Esta versión se vio cuestionada por las evidencias de lesiones y la naturaleza de su muerte. Sin embargo, en un giro judicial sorprendente, la petición de prisión preventiva fue rechazada por la jueza, quien argumentó falta de evidencia directa que conecte a Huallpa con el homicidio, otorgándole en cambio medidas restrictivas y una caución.




