Camal municipal

Los que vivimos desde siempre en Huánuco sabemos que el primer camal que funcionó en esta ciudad estaba junto al histórico puente Calicanto. Todos los residuos eran arrojados al río Huallaga como una forma de higiene, pues nadie en aquellos tiempos se preocupó por la contaminación ambiental, o no le dieron la real importancia como ahora. Posteriormente el “nuevo” camal se abrió en Amarilis, lamentablemente con las mismas prácticas artesanales, contaminantes y nocivas.
Desconocemos si se siguió un plan para la instalación de este matadero, pero sí podemos asegurar que este matadero no cumple con los requisitos mínimos de un camal normal. Para empezar, de acuerdo a las visitas de nuestros reporteros a ese lugar, las prácticas sanitarias y de higiene son bastante pobres. No cuenta ni se ha considerado el uso de la tecnología; por ejemplo, para los sistemas de enfriamiento, sistemas de manejo de residuos, zonas de trabajo, etc.
La Defensoría del Pueblo está solicitando el cierre debido a las prácticas contaminantes. Sin embargo, considerando que este es el único camal formal que hay en Huánuco, ¿será conveniente para la población clausurarlo? Lo único que conseguiríamos con eso sería propiciar más camales clandestinos, considerando que ya existen al menos 50 mataderos informales en Huánuco que también contaminan el río Huallaga.
Definitivamente se tiene que remodelar el camal y probablemente reubicarlo. Para eso se necesita inversión. Ojalá que las autoridades aprovechen la visita del presidente Vizcarra para conseguir financiamiento a tanta obra que se necesita.