La presidenta Dina Boluarte volvió a referirse a las múltiples investigaciones que enfrenta en el Ministerio Público, asegurando que estas responden a un sector “misógino” que busca impedir la igualdad entre hombres y mujeres. Sus declaraciones se dieron durante la 22ª condecoración “Orden al Mérito de la Mujer 2025”, como parte de las actividades por el Día de la Mujer.
“Como mujer andina no tengo temor a aquellos que, desde las sombras, pretenden imponer su voluntad usando la justicia como arma y creen que su misoginia les da derecho a someter a las mujeres”, expresó la mandataria.
Estas declaraciones surgen luego de que la Fiscalía allanara la casa del ministro del Interior, Juan José Santiváñez, como parte de una investigación por presunto abuso de autoridad. Boluarte respaldó a su ministro y acusó a los fiscales de estar ejecutando un “golpe de Estado blanco” contra su gestión.
Polémica con Gustavo Gorriti y pronunciamiento del MIMP
En el marco de este enfrentamiento con el Ministerio Público, se generó una controversia con el periodista Gustavo Gorriti, quien en una columna afirmó que “ningún cirujano arreglaría la ruina moral” de la presidenta. Tras estos comentarios, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) emitió un comunicado rechazando las declaraciones del periodista y señalando que constituyen violencia política contra Boluarte.
El MIMP enfatizó que la columna refuerza la violencia contra las mujeres en roles de liderazgo y llamó a los actores políticos y medios de comunicación a mantener un debate respetuoso, libre de descalificaciones personales. “Si bien el debate y la libertad de expresión son pilares esenciales de la democracia, estos no pueden cruzar los límites de la crítica legítima ni dar cabida al acoso político ni a descalificaciones”, subrayó la entidad.
Debate sobre la violencia política contra Dina Boluarte
El caso ha generado un debate sobre si Boluarte realmente es víctima de violencia política de género o si está usando este argumento para desviar la atención de las críticas a su gestión. Según la politóloga Paula Távara, emplear la violencia de género como defensa en este contexto podría deslegitimar las denuncias de mujeres que sí enfrentan este tipo de agresiones.
Távara destacó la importancia de diferenciar entre los ataques basados en prejuicios de género y la crítica legítima a un funcionario público. En este sentido, el uso de la violencia de género como estrategia política podría generar confusión y restar credibilidad a las denuncias reales de mujeres afectadas por este problema.
El caso de Boluarte pone en el centro del debate los límites entre la libertad de expresión, la crítica política y el acoso, una discusión que seguirá vigente en el panorama político peruano.




