Ante la presión de Trump sobre la mano de obra inmigrante, los empleadores buscan alternativas.

La incertidumbre en torno a las políticas de inmigración laboral, especialmente las visas H-2B, ha generado inquietud en diversos sectores económicos estadounidenses. Empresas que dependen de trabajadores temporales, como los centros turísticos, viveros de plantas, procesadoras de pescado y pistas de carreras, se enfrentaron a un periodo de incertidumbre debido al retraso en la emisión de estas visas.

Según la investigación publicada por The New York Times, la demora en la liberación de las visas H-2B por parte de la administración Trump generó gran preocupación entre los empresarios. Estas visas son cruciales para cubrir la demanda de mano de obra estacional que no puede ser satisfecha con trabajadores locales. El tope de solicitudes para la segunda mitad del año se alcanzó el 5 de marzo, pero no hubo un anuncio oficial inmediato, lo que intensificó la ansiedad entre los empleadores.

Ante la falta de respuesta, los grupos de presión de la industria recurrieron a miembros del Congreso para interceder en su nombre. Incluso se organizó un evento de recaudación de fondos en Mar-a-Lago y se envió una carta a la administración instando a la continuidad en la emisión de las visas. La importancia de una pronta solución radicaba en la inminente proximidad del 1 de abril, fecha clave para evitar retrasos significativos en las operaciones de muchas empresas.

Greg Chiecko, presidente de la Outdoor Amusement Business Association, organización que representa a productores de ferias itinerantes, manifestó su preocupación ante la posibilidad de retrasos, a pesar de haber recibido señales positivas. Finalmente, la incertidumbre se disipó el miércoles pasado, cuando se anunció la continuación del programa de visas, permitiendo a las empresas seguir adelante con sus planes de verano.

Esta situación pone de manifiesto la profunda preocupación existente sobre el rumbo que tomará la administración Trump en relación con los programas de inmigración legal, tanto temporales como permanentes. La intensificación de las deportaciones y las medidas para revocar el estatus legal de millones de inmigrantes recientes está ejerciendo presión sobre la oferta laboral, lo que impulsa a algunos empleadores a abogar por la ampliación de los canales para la inmigración laboral. Recordemos que en 2024, el gobierno de EE.UU. aprobó un total de 66.000 visas H-2B para trabajadores temporales no agrícolas, divididas en dos semestres fiscales.

Es relevante destacar que, según datos del Departamento de Trabajo de EE.UU., sectores como el paisajismo, la hostelería y la construcción son los principales usuarios del programa H-2B. La dependencia de estos sectores en la mano de obra extranjera evidencia la necesidad de una política migratoria clara y predecible que responda a las necesidades del mercado laboral y evite interrupciones en la actividad económica.