Altitudes del aprendizaje: La lucha por la Educación en la Institución Educativa 33187

Director de la institución, Clever Juan Capadillas informa sobre la falta de profesores de computación a pesar de tener laboratorio de cómputo 

En la vastedad del paisaje andino de Huánuco, donde el cielo parece tocarse con solo estirar la mano, se yergue la Institución Educativa 33187 de Buenos Aires, situada en el distrito de San Pablo de Pillao. Esta institución, anclada a 3800 metros sobre el nivel del mar, es un faro de conocimiento para 99 alumnos de niveles inicial, primaria y secundaria, que a diario recorren caminos y sendas para llegar a sus aulas.

El director de la institución, Clever Juan Capadillas, esboza el panorama de una infraestructura moderna, construida en 2018, que contrasta con la aguda necesidad de docentes especializados. La falta de un profesor de computación ha mantenido las computadoras fuera del alcance de los estudiantes, mermadas en su potencial por la ausencia de quien las anime con su enseñanza. “Necesitamos un aula de innovación pedagógica”, declara Juan Capadillas, poniendo de manifiesto la dicotomía entre la modernidad de las instalaciones y la carencia de personal calificado.

Este contraste se profundiza al abordar el tema de la plantilla docente. De los profesores que imparten sabiduría entre las paredes de la institución, solo tres gozan de nombramiento permanente, mientras que la mayoría son contratados temporalmente. La transitoriedad se convierte en un obstáculo para el desarrollo educativo continuo, un reto que el director lleva con determinación y que ha llevado a solicitar con insistencia apoyo al director regional de educación y a la UGEL: personal de servicio, guardias, y sobre todo, un docente de computación.

Pero los desafíos no terminan ahí. “No contamos con personal de servicio, guardias y aparte necesitamos un docente de computación”, apunta Juan Capadillas, haciendo hincapié en las necesidades operativas de la institución, las cuales no han sido atendidas a pesar de las peticiones anuales y la argumentación de que el número de estudiantes justifica ampliamente dichas demandas.

Juan Capadillas mira al futuro con una mezcla de pragmatismo y esperanza: espera que para el próximo año, sus gestiones durante el receso escolar fructifiquen y la institución pueda contar con los espacios necesarios para brindar a sus estudiantes la educación que merecen. 

Además de los recursos humanos, la infraestructura física también demanda atención. El director señala que la edificación existente, aunque reciente, no fue concebida para albergar el incremento en la matrícula de niveles primario y secundario. “Faltan tres aulas para el nivel inicial”, afirma. 

Dato:

A pesar de haber elevado la voz y presentado documentos a la UGEL, a la DRE, y hasta en Lima, la espera por aulas prefabricadas continúa, y con ella, la esperanza de que las autoridades presten oídos a esta necesidad imperante, afirmó Juan Capadillas.