Este antiguo adagio podría ser aplicado a los resultados de las últimas elecciones congresales, en las que parecía tenerla fija el candidato de la lampa, Daniel Gómez Flores. El conteo de la votación demoró más de una semana, y en un inicio se vislumbraba a los ganadores; sin embargo, la vida siempre nos da lecciones de aprendizaje, muchas veces nos damos como ganadores sin llegar a la meta final. En la puerta del horno se quema el pan decían nuestros abuelitos; y con tan solo una diferencia de 222 votos la odontóloga Yessy Fabián le ganó el escaño a su correligionario Gómez Flores.
Al margen de los resultados, el departamento de Huánuco ya tiene tres nuevos congresistas. Las expectativas del pueblo son definitivamente altas; y no es para menos, durante los últimos 30 años nuestros representantes en el Congreso no han sido precisamente los más ilustres, menos articulados, y peor aún, en algunos casos hasta nos hemos sentido humillados como paisanos por los disparates e incongruencias que pronunciaron y que se han propalado.
Se espera que estos tres elegidos, pasen la valla establecida por sus predecesores, que dicho sea de paso, no es muy alta. Son medianamente jóvenes políticamente hablando, y de su accionar en este Congreso depende su futuro político. Nos imaginamos que van a querer continuar haciendo política después de esta experiencia, y para ello es imprescindible que estén a la altura de su responsabilidad. Quiere decir que logren pocas, probablemente, pero importantes acciones para esta región.
Como ya lo hemos mencionado antes, la tendencia del electorado es convertirse en apolítico, debido a las pésimas autoridades que tanto la región y el país han tenido. Es justamente por eso que estos partidos llamados tradicionales, que se aliaron con la corrupción no han conseguido pasar la valla electoral, penosamente podrán participar en las siguientes elecciones.
A los virtuales congresistas, les deseamos muchos éxitos y que trabajen por esta tierra que los llevó al poder. Que no se dejen ganar por la adulación, zalamería y menos se emborrachen con el poder; la soberbia les podría costar caro. Recuerden que es solo un año y medio de mandato. Traten de ser humildes, y por supuesto agradecidos con el pueblo.



