Denesy Palacios Jiménez (*) 28/02/20
Vivimos una coyuntura política muy especial en el Perú; y es que el resultado de estas elecciones congresales extraordinarias nos dejan varias cosas como enseñanza.
Primero, hay un avance en la conciencia ciudadana, al no querer más de lo mismo en el Congreso, que se había convertido en el primer poder político del país a falta de partidos políticos. Los que tenemos no nos presentan una propuesta para el desarrollo del país, lógicamente porque no cuentan con un ideario, basado en una ideología y en una plataforma y programa, prueba de ello es la gran cantidad de grupos dizque políticos y de movimientos participantes, cada uno con líderes o caudillos que nacen con la conformación de ellos. Creo que somos uno de los pocos países que contamos con tal cantidad, y la diferencia en sus propuestas es mínima, aunque al final cambian su hoja de ruta, por lo que les impone el sistema y los lobistas; esto nos hace ver la precaria democracia que vivimos.
Al parecer, los peruanos no han querido que se repita el plato, y gran parte de los que se habían distribuido encabezando las listas en los partidos de vientre de alquiler han quedado fuera, su objetivo era venganza, para destituir al presidente, como si fuera una lucha personal; la lectura que se puede hacer, eso no quiere el pueblo.
Segundo, es un rechazo a los políticos corruptos, o, que se han enriquecido por ello, y es por eso, que mucha gente se ha pegado a aquellos grupos con posiciones moralistas, como el caso de FREPAP; o al grupo de Antauro quienes proponían radicalizar las medidas en la lucha contra la corrupción y la delincuencia, puesto que la inseguridad ciudadana está cobrando muchas víctimas. Analizábamos con los estudiantes de Sociología sobre cómo surge nuestra Republica sin ciudadanos, basándonos en un escrito de Nelson Manrique, porque la gran mayoría peruana quedó al margen de este régimen al seguir pagando tributo, como si estuviéramos en la colonia; hoy vivimos en un mundo sin políticos como dice Eduardo Argente, sino de vividores, y eso es lo que nos tiene sumido en la miseria, pobreza y subdesarrollo, que tanto daño hace a nuestra patria, y esto es como una reacción natural.
Y el tercer aspecto, es el más delicado. Poco o nada importa la preparación o capacitación de quienes buscan un escaño, y esto tiene que ver con la educación. Es decir mientras tengamos un gran porcentaje de población iletrada o analfabeta, va a ver este tipo de varias tintas, porque no hay un conocimiento real de la situación política, económica, social y cultural del país, y pensamos que las dictaduras son las que nos pueden salvar; cuando lo que tendríamos que ver es la consolidación de una democracia, donde integre a todos y con respeto irrestricto de los derechos y deberes de todos; como decía Amartya Sen conceder poder a quienes tienen méritos y capacidades, este señor hizo una gran contribución a las economías del bienestar, mereció premios, y con lo recibido estableció la fundación Pratichi Trust, para ayudar a la alfabetización, la salud básica y la igualdad de género en la India y en Blangladesh.
Una de las preocupaciones mayores para el actual gobierno aparte de la salud, debe ser la educación, si efectivamente queremos que no haya retroceso en la lucha contra la corrupción, y nos enrumbemos al bicentenario con una conciencia clara de que los políticos son para servir, y deben ser los principales impulsores de los grandes cambios. Por años los gobiernos han desdeñado a la educación, por un clientelaje político que nos ha sumido en este problema, es decir, la política mercantilista no va a velar por el bienestar del pueblo, sino por el enriquecimiento ilícito de quienes toman los poderes, y ahí sí estaría de acuerdo en que las penalidades deben ser mayores para quienes ejerciendo el poder y ganando jugosos sueldos cometen actos de corrupción



