EDITORIAL. La crisis de SEDA Huánuco

SEDA Huánuco S. A. es una institución para-estatal, es una empresa pública de derecho privado, cuyo fin es proveer agua tratada a la ciudad de Huánuco, así como también a Tingo María. Los respectivos alcaldes de estas ciudades son accionistas y participan como tal en la mesa directiva, como responsables de la marcha de la institución. Asimismo, el Directorio está integrado por representantes designados por el Gorehco, el Ministerio de Vivienda y un tercero elegido por la sociedad civil.

El actual Directorio está presidido por el abogado Doanin Bedoya Aguilar, propuesto por el Gorehco; un representante de la sociedad civil de apellido Untiveros, ilustre desconocido que vino de la provincia de San Ramón; y el ing. Teodolfo Enciso, en representación de las municipalidades mencionadas.

El gerente, de acuerdo a ley, asume por concurso; ese es el caso de Jorge Romero Vela, quien ganó el concurso acorde a lo estipulado en el actual reglamento, curiosamente elaborado por el actual Directorio. No obstante, a raíz de un conflicto entre Bedoya y Romero, el Directorio expidió una resolución destituyendo del cargo a Romero.

Pareciera que el fondo del problema es económico, por un fondo intangible de más de S/ 25 millones que guarda la empresa, que el Directorio pretendería manejar y ante la oposición de los funcionarios de la Gerencia se rompieron las buenas relaciones y se originó la crisis al culparse mutuamente de malos manejos administrativos y económicos.

A pesar de la crisis, los burgomaestres no han expresado su posición al respecto. Los alcaldes de Huánuco y Leoncio Prado tienen atribución para nombrar un nuevo gerente y nuevos miembros del Directorio, y por ende solucionar la crisis, pues esta situación, de alguna manera, repercute en la buena marcha de la empresa e indirectamente en la población.