Con candidaturas es jugar a la suerte

Según la Constitución Política de nuestro país, todos podemos elegir y ser elegidos y si se trata de ir al magno Congreso no hay requisitos, basta tener 25 años, algo de dinero o hipotecar algún predio para la campaña y listo.
Muchos ganaron por su condición y calidad de ciudadanos, otros por el arrastre del partido ganador, a quienes como una lotería les sonrió la suerte.
Estas elecciones son tan diferentes a las de los últimos años. Algunos candidatos, que según las encuestas tenían bastante aceptación, les hurgaron sus antecedentes, como a don César Acuña, para destruir su candidatura y a su institución. Similar actitud de demolición, sufrió Julio Guzmán. A los dos los sacaron de la carrera a la casa de Pizarro. Y los que se frotaban las manos pensando ganar esta lotería, ya se les va esfumando el optimismo y el sueño de jurar por Dios y por la plata.
El comentario de la gente es la mejor opinión al señalar que la política es cochina. Creemos que no, cochinos son los hombres que hacen de la política una profesión u oportunidad para salir de pobres, peor aún, teniendo rabo de paja y antecedentes negativos pretenden asumir el poder, recorren el departamento en busca de “amigos” o “seguidores” sonriéndole al pobre ciudadano para mañana ni siquiera contestarle el saludo.
En esta semana, de seguro, seguirán las sorpresas, en las que aparecerán otros “magullados” por su pasado o simplemente por la informalidad con que se hace política en nuestro Perú.