EDITORIAL. Más millones para Keiko

En nuestro país ser líder de una organización política nacional nos está demostrando que es un gran negocio y se puede acceder a millones proporcionados por el gran empresariado nacional, que ahora sabemos con total certeza, son los que financian las campañas millonarias, y queramos o no, terminan influyendo en los electores a la hora de votar.

Está demostrado que una elección se gana con dinero. De acuerdo a estudios realizados por instituciones especializadas en elecciones norteamericanas, existe una relación directamente proporcional entre la cantidad de dinero invertido y ganar una elección. El estudio indica, que en el 90 % de casos, los ganadores son los que más dinero han invertido en la campaña. Esto, la Señora K y sus allegados lo entendían perfectamente.

Si no fuera por el destape de Odebrecht, esto simplemente nunca se hubiera llegado a conocer. Siempre se dijo que la empresa brasilera “colocaba” presidentes, sin embargo, ahora sabemos que no solo ellos practicaban ese modus operandi, también lo hacían los grandes empresarios peruanos. Eso explica por qué sus grandes empresas fueron beneficiadas posteriormente por el corrupto Congreso disuelto, ya sea con la exoneración de impuestos, o la excesiva dilación de leyes como la de los octógonos, entre otras.

En el caso de los Romero, se conoce que ya en 1985 financiaron la campaña del suicida Alan; no sería nada raro que lo hayan hecho también con todos los posteriores candidatos, obviamente los de mayor aceptación. Las autoridades tendrán que investigar si es dinero mal habido, definitivamente no ha sido informado a la ONPE. Dónde está la Sunat en estos casos, que normalmente se ocupa de perseguir a los micro y pequeños empresarios formales.

Según informó el abogado de Dionisio Romero, fue él mismo quien decidió ofrecer la información a la fiscalía. La pregunta es ¿Por qué? Al parecer pretenderían despistar a la justicia del financiamiento de Odebrecht para considerar solo el de Credicorp, sin embargo esto está por verse. Lo cierto es que la Señora K tiene amigos muy poderosos, que están buscando liberarla, como el mismo Romero, o el presidente del Tribunal Constitucional, Ernesto Blume.