No podemos afirmar que la empresa mafiosa brasilera Odebrecht fue la culpable de corromper a todos los expresidentes y principales autoridades del país, sería absurdo pensar eso, ya que la gran mayoría de ellos ya eran corruptos antes de ser autoridades.
Lo cierto es que la constructora si implantó un modus operandi muy sofisticado, teniendo un área exclusiva para pagar las coimas, negociar los millonarios incrementos de las grandes obras, entre otras.
Por supuesto, como siempre, que la población es la perjudicada, ya que el Estado derrocha miles de millones en corrupción, sacrificando mayores y mejores hospitales para la población, medicinas, escuelas, mejor educación, etc.
Esto nos lleva a analizar que los incrementos millonarios para la ejecución de la obra de agua potable de La Esperanza. Inicialmente según los expedientes técnicos solo debían costar S/ 22 millones, pero en la gestión del señor Picón sufrió un fuerte aumento. Peor, aún fue la gestión de Rubén Alva que lo incrementó a más del doble, supuestamente la empresa tenía que culminar la obra en 18 meses y entregarla en 2018, pero no lo hizo. Al final de su gestión, Alva incrementó el presupuesto a S/ 61 millones. Afortunadamente, no gastaron todo, tal vez no tuvieron tiempo, lo cierto es que se gastaron S/ 44 millones hasta la actualidad y la obra se encuentra en el 51 % de ejecución. Ahora, la gestión actual, ha incrementado el presupuesto a S/ 83 millones para culminar la obra.
En esta obra, no solo se han perdido millones de soles, sino, peor aún, el impacto negativo que ha tenido y sigue teniendo en la población es muy probable que no pueda medirse. Decenas de miles de familias sin los servicios básicos, cuya consecuencia es que miles de niños se enferman con regularidad. Por eso decimos que la corrupción no solo se roba la plata del Estado, sino también le roba a millones de personas, especialmente niños, las oportunidades de crecer sanamente, de desarrollarse normalmente, e incluso les puede robar la vida.



