Editorial. Debacle político

Se preveía la cuestión de confianza. La honda crisis moral del Congreso no ha dejado otra alternativa. Como informamos ayer, un grupo de congresistas fujiapristas decidió blindar al exfiscal Pedro Chávarry y no acusarlo ni inhabilitarlo por 10 años por el delito de organización criminal, debido a sus presuntos vínculos con ‘Los cuellos blancos del Puerto’.

La medida es ciertamente extrema, aparentemente. Lo cierto es que este continuo enfrentamiento entre el Legislativo y el Ejecutivo y viceversa, solo ha creado una crisis total a nivel político y económico, donde como siempre, el más afectado es el pueblo.

El Congreso, por su parte, mayoritariamente y de manera permanente obstruye toda intención de reforma política y judicial. Lo que es peor, descaradamente se ha empeñado en defender y blindar personajes oscuros y corruptos, como lo son Pedro Chávarry y César Hinostroza, por mencionar algunos, promoviendo la impunidad. Asimismo, los fujiapristas han protegido por muchos meses al condenado Edwin Donayre y a los sinvergüenzas y procesados Moisés Mamani y Héctor Becerril. Tristemente, son ejemplos emblemáticos de la calaña de este Congreso. Son una burla al pueblo, una ofensa a las personas que les dieron su voto y que ahora se escudan en su inmunidad parlamentaria.

Estamos convencidos que este accionar protector de la mayoría del Congreso para con los involucrados en Los cuellos blancos, se debe a que estos personajes saben mucho, tanto de su lideresa como de los mismos congresistas. De caer ellos, es más que probable que estos dos sujetos canten como avecitas sobre todos los intrincados donde se han visto envueltos tanto fujimoristas como apristas.

Por el comportamiento egoísta, ignorante y corrupto de nuestros políticos, es evidente que esta crisis no tendrá fin hasta el término de la gestión, o hasta que uno de los poderes le pueda cortar la cabeza al otro. Teniendo un Congreso tan infame como este, sería lo más lógico que el decapitado fuera el Congreso, además ese es el sentir de la gran mayoría de la población. Y es que estamos hartos de ver tanta impunidad.