¿Logro inicial?

Jorge Farid Gabino González

El Ministerio de Educación ha informado que, a partir de marzo del presente año, la manera en que se venían realizando las calificaciones de los estudiantes de Educación Secundaria experimentará un cambio sustantivo, pues se pasará del uso del sistema cuantitativo al del cualitativo; ello a efectos, han dicho funcionarios de la mencionada cartera, de comenzar a marchar en consonancia con los lineamientos plasmados en el nuevo Currículo Nacional de la Educación Básica.

Dicho anuncio (que por lo demás no da a conocer nada nuevo, pues hace ya no poco tiempo que se venía hablando de la inminencia del mencionado cambio, sobre todo entre los educadores) ha generado toda una serie de críticas por parte de la sociedad en su conjunto. Objeciones que van desde la improvisación con que se estaría manejando el asunto, pasando por lo innecesario de la nueva y confusa nomenclatura, hasta la incertidumbre con que de ahora en adelante habrán de vérselas quienes aspiren a la obtención de una beca educativa.      

Pues bien, para comenzar por la improvisación antedicha, hagamos algunas precisiones. En efecto, si lo que se pretende es que la implementación de los referidos cambios sea un éxito, ¿cómo se puede querer que en un mes, febrero, se logre capacitar a más de ciento cincuenta mil profesores? Porque se supone que si, como se ha anunciado, las clases comenzarán el 11 de marzo a nivel nacional, los profesores deberían tener, para ese momento, claramente establecidos los criterios de evaluación que habrán de aplicar durante el primer bimestre de clases. Por otra parte, y en el supuesto negado de que existiera la logística para capacitarlos, ¿han olvidado, acaso, que durante los meses de enero y febrero todos los llamados docentes de aula se encuentran de vacaciones? ¿O es que desconocían el Artículo 146 del Reglamento de la Ley de Reforma Magisterial: «El profesor que labora en el Área de Gestión Pedagógica goza de sesenta (60) días anuales de vacaciones remuneradas, las que en todos los casos deben coincidir con las vacaciones de los estudiantes»? ¿Renunciarán a sus vacaciones para ir a capacitarse?

La segunda objeción a la nueva propuesta del Minedu, y la que más burlas le ha generado, tiene que ver con la casi críptica nomenclatura con que de ahora en adelante se calificaría a los estudiantes de educación secundaria: LMS (Logro Muy Satisfactorio), LS (Logro Satisfactorio), LB (Logro Básico) y LI (Logro Inicial). ¿No bastaba con seguir con la nomenclatura ya existente, la misma que dicho sea de paso figura en el nuevo Currículo: AD (Logro Destacado), A (Logro Esperado), B (En Proceso) y C (En Inicio)? ¿Hasta cuándo con la enfermedad de cambiarle el nombre a las cosas, solo para que parezcan significar algo nuevo? Lo peor es que, ocupados en inventarse nuevas expresiones para decir en el fondo lo mismo, a las finales terminan cagándola aún más. ¿Qué decir, si no, del mamarracho ese de “Logro Inicial”?

Pues veamos: si tenemos en cuenta que “logro”, según definición académica, no es otra cosa que la “acción y efecto de lograr”, esto es, «conseguir o alcanzar lo que se intenta o desea», lo que nos preguntamos, y con justa razón, es cómo carajos se puede hablar, como lo hacen nuestras autoridades educativas del Minedu, del susodicho “logro inicial”, cuando este último término, “inicial”, vale decir, “perteneciente o relativo al origen o principio de las cosas”, no hace otra cosa que contradecir diametralmente a la voz “logro”. Porque es obvio que si “alguien” se hallara al principio, al comienzo, al inicio de “algo” (en este caso, y para hablar en términos del nuevo Currículo, respecto de la consecución de una determinada Competencia), de ninguna manera se podría afirmar que ese “alguien” hubiese “logrado” cosa ninguna, por la simple y sencilla razón de que se encuentra al “inicio”.

Ustedes disculparán, pero las cosas son o no son. Y las palabras, que aspiran a representarlas (y sabrán determinar los entendidos si con razón o sin ella), o las significan o no. No hay término medio. Un logro es un logro, y lo que está en estado inicial, está en estado inicial. ¡Qué es eso de andar imponiéndonos locución para más huachafa, señores del Minedu!

Para terminar, nuestras más sentidas condolencias a quienes acabarán este año la secundaria, y aspirarán a algún tipo de beca que les permita seguir estudios superiores. ¡Si ya queremos ver la que se armará cuando no se pueda determinar, con precisión de cirujano, a los obtentores de los primeros puestos!

«Queremos formar personas exitosas, no fracasadas», ha sentenciado el ministro Daniel Alfaro a manera de justificación de su innovadora propuesta. Lo mínimo que podemos hacer es agradecerle. Agradecerle por contribuir a que entre las nuevas generaciones de peruanos no haya más, pero nunca más, personas fracasadas. Que suficiente tenemos con las que somos el resultado de la ahora ya antigua forma de calificación.