Y LAS PIEDRAS EMPIEZAN A CAER

Denesy Palacios Jiménez 

Caminábamos por la carretera central saliendo de Huánuco hacia Lima, pasamos Ambo, la lluvia amenazaba con no dejarnos toda la noche; las personas miraban hacia el cerro que había sido cortado para construir la carretera Central, y empezaban a caer pequeñas piedras, y cada vez se hacían más continuas y grandes, hasta que de pronto todos gritaban corre, corre porque se había deslizado un gran peñasco que no paro hasta estar en la carretera, en esta oportunidad tuvimos suerte no habían vidas humanas afectadas, pero ahí estaba la enorme roca que no dejaría pasar ningún vehículo, y durante toda la noche los carros se iban poniendo uno tras otro y la interminable cola fue creciendo, hasta que rayo la aurora y recién vimos aparecer maquinaria pesada que nos ayudaría a mover semejante roca. Es decir, habíamos perdido un precioso tiempo, porque tuvimos que cortar un cerro y no ver la forma que no se deslizara lo que había quedado en el aire con el corte.
Somos uno de los países más ricos en biodiversidad, con una gran cantidad de pisos ecológicos, con desniveles topográficos agrestes y violentos, con escarpadas montañas, y tratamos a nuestro territorio como si fuera uniforme, hacemos las carreteras cortando los cerros y debilitándolos, sin darnos cuenta que lo único que hacemos es corroborar para que huaycos y aluviones nos estén siempre cerrando el paso, y como valoramos tan poco el tiempo nos quedamos hasta que una máquina llegue a limpiar, y eso porque no tenemos capacidad para organizarnos y poder sacar entre todos a esa roca. Y por otro lado aparte de no tener capacidad de organización, hay un menosprecio al trabajo, cuan diferentes somos de quienes nos legaron una gran cultura, donde la cimentación estaba en el trabajo, y todos lo hacíamos con mucho entusiasmo y alegría, de pronto nos hemos convertido en seres, que no valoramos el tiempo, que nos gusta enriquecernos fácilmente, y no importa muy poco los medios que usemos, porque el fin justifica los medios.
Empiezan las nuevas autoridades sus actividades, algunas descolgadas por completo del plan de trabajo presentado, es decir sin ninguna relación de lo que propusieron; las críticas empiezan a hacerse sentir, algunos personajes son bisagras del gobierno regional y provincial, pues en ambos ocupan cargos.
Y las piedras que vemos caer en la carretera pequeñas y no tan seguidas también se sienten en la política; igual sucede en el escenario nacional, donde la lucha anticorrupción tiene que tomar más forma y fuerza.
Esas amenazas constantes de la naturaleza, no solo se dan en Huánuco sino en gran parte del territorio peruano, al parecer aun no nos hemos acostumbrado a coexistir, en un territorio, que es verdaderamente bello, y, por supuesto requiere conocerlo, estudiarlo, y que las construcciones y obras que se hagan deben ser acorde con el tipo de suelo y relieve del terreno.
Una obra prioritaria es la carretera Central, que une a la Región Centro Oriental con Lima, de quien depende esto, seguimos una sola vía va a ser un año, y por lo visto, los únicos que no se perjudican son los señores que cobran peaje, me refiero a la empresa, no a los trabajadores, y nuestras autoridades, es tiempo que tomen cartas en el asunto, se ha des colmatado los ríos me pregunto, se han tomado las reservas del caso, cuando vamos a aprender a ser una sociedad previsora, creo es el momento; como también creo que es el momento que sumemos esfuerzos en la lucha anticorrupción, porque de la piedras pequeñas y distanciadas siguen las más continuas y finalmente las grandes rocas, no permitamos que esto pase.