El Tribunal Federal Suizo aceptó finalmente que Paolo Guerrero pueda jugar en la Copa Mundial, posponiendo así la suspensión de un año y cuatro meses que le había aplicado el TAS hasta después de culminado el torneo. Su nombre literalmente ha dado la vuelta al mundo. Medios de prensa de muchos países como Italia, Australia, Holanda, por mencionar algunos, han informado sobre su regreso a la selección nacional.
Por nuestro lado, definitivamente todo el país ha celebrado el regreso de Paolo. Él, ha sabido ganarse el cariño y respeto de la gente en base a su determinación, identidad y buen juego demostrado en el campo.
Las muestras de aprecio a Paolo Guerrero por parte del pueblo peruano no se hicieron esperar, tanto así que al día siguiente de conocida la noticia cientos de personas y vehículos salieron a las calles como muestra de respaldo al capitán.
Paolo Guerrero se ha convertido en un ídolo y hasta un héroe para muchos peruanos. Y no es para menos. Sin embargo, estamos perdiendo de vista lo más importante: la sinergia alcanzada y formada por cada uno de los eslabones de la cadena, esa cadena que es la selección nacional. Cuando hablamos de seleccionado nos referimos a todo el equipo, que gracias a su esfuerzo y dedicación, ha conseguido que nuestra selección nacional regrese a un mundial después de 36 años.
Es muy probable que muchos se estén sobrecargando de altas expectativas sobre Paolo Guerrero, tanto así que algunos creen que él se va a cargar la selección al hombro y nos hará campeonar. Ya lo dijo César Hildebrandt: “No hagamos el ridículo”.



