Con una tarifa promedio de S/ 0,94 por kilovatio hora, Huánuco ostenta el triste récord de tener la electricidad más cara del país. Este sobrecosto —un 35 % más que lo que paga un limeño— no solo golpea los bolsillos de las familias, sino que debilita la competitividad regional y frena el crecimiento económico.
Mientras Lima y Moquegua pagan alrededor de S/ 0,65 y S/ 0,70, respectivamente, Huánuco se ve obligada a asumir un precio que encarece la producción agrícola, complica la adopción tecnológica y disminuye el ahorro familiar.
Infraestructura y conectividad: un doble desafío
A este alto costo eléctrico se suma otro obstáculo: apenas el 59 % de la población huanuqueña tiene acceso a Internet, un dato que contrasta con el 90 % de Lima. Para muchas zonas rurales, el acceso a una conexión estable sigue siendo un lujo inalcanzable. Esta brecha digital limita las oportunidades en educación, impide la expansión de negocios en línea y desalienta la instalación de empresas tecnológicas.
Educación: la secundaria inconclusa sigue pesando
Solo el 77 % de la población adulta en Huánuco ha concluido la secundaria, casi diez puntos por debajo del promedio nacional. Esto significa que uno de cada cuatro adultos enfrenta mayores dificultades para acceder a empleos formales y bien remunerados. En Moquegua, por ejemplo, la tasa supera el 90 % gracias a programas de becas y alianzas con el sector privado.
Sin una base educativa sólida, resulta complicado capacitar trabajadores para sectores emergentes como la agroexportación o la industria alimentaria.
Mercado laboral: informalidad y bajos salarios
El panorama laboral refleja un ciclo difícil de romper: el 40 % de los trabajadores formales gana menos del salario mínimo, y casi el 20 % de los jóvenes huanuqueños ni estudian ni trabajan (los llamados “NiNi”). Este estancamiento empuja a muchos a migrar hacia Junín o Lima en busca de mejores oportunidades.
Salud: avances en vacunación, pero falta personal
En el sector salud, Huánuco ha logrado subir la cobertura de vacunación infantil de 67 % a 76 %. Sin embargo, la región apenas cuenta con 10 médicos públicos por cada 10 000 habitantes, una densidad casi la mitad de la que tiene Lima. Esto obliga a derivar a pacientes con enfermedades complejas a otras ciudades, incrementando los costos y retrasando diagnósticos.
Economía: un agro potente pero poco diversificado
El agro sigue siendo el motor económico regional, con cultivos como zapallo, papa y café. Sin embargo, las exportaciones representan menos del 2 % del PBI huanuqueño. La falta de valor agregado y de rutas logísticas adecuadas impide que Huánuco aproveche su potencial en cafés especiales y turismo ecológico.
¿Qué se puede hacer?
Especialistas y autoridades coinciden en que Huánuco necesita una hoja de ruta clara y audaz para romper el círculo de desigualdad y bajo crecimiento.
Renegociar las tarifas eléctricas
Uno de los primeros pasos es renegociar el pliego tarifario con el Ministerio de Energía y Minas y Osinergmin, buscando una reducción de al menos 15 % en el precio por kilovatio hora (de S/ 0,94 a aproximadamente S/ 0,80). Esta rebaja permitiría liberar recursos para las familias y reducir los costos operativos de las pequeñas y medianas empresas, que son el corazón de la economía local. Según estimaciones, una disminución en la tarifa podría representar un ahorro total de S/ 280 millones al año en el gasto familiar y empresarial.
Expandir la conectividad digital
Para cerrar la brecha digital, se plantea implementar el plan “Fibra Huallaga”, que buscaría financiarse con recursos del canon y convenios público-privados. El objetivo es llevar Internet fijo de al menos 10 Mbps a 15 000 hogares adicionales, elevando la cobertura al 80 % en un plazo máximo de tres años. Una mejor conectividad facilitaría el acceso a la educación virtual, ampliaría mercados para emprendedores y permitiría a más jóvenes acceder a trabajos digitales o remotos.
Fortalecer la educación secundaria
Se propone un ambicioso programa de becas de transporte y tutorías nocturnas para jóvenes rurales, bajo el lema “Secundaria Completa 100 %”. La meta es lograr que para 2028 al menos 90 % de los huanuqueños adultos hayan terminado la secundaria. Cada punto porcentual ganado en este indicador se traduce en un aumento directo en la productividad y en mejores ingresos laborales.
Potenciar la formación técnica y profesional
La creación de una bolsa regional de pasantías y una incubadora agro-tech facilitaría la articulación entre universidades, institutos técnicos y el sector privado. De esta manera, se espera reducir la proporción de jóvenes que ni estudian ni trabajan (actualmente en 19,3 %) y recortar al 25 % la cifra de trabajadores formales que ganan menos del salario mínimo.
Incentivar a los médicos rurales
En salud, se plantea ofrecer bonos económicos, facilidades de vivienda y estabilidad contractual para atraer médicos y especialistas a zonas rurales. Al mismo tiempo, se prevé impulsar la telemedicina, que aprovecharía la mejora en conectividad para acercar consultas especializadas a comunidades alejadas, reduciendo el costo de traslados y agilizando diagnósticos.
Diversificar la agroindustria y el turismo
A nivel económico, la clave es apostar por la diversificación. Huánuco tiene potencial para exportar cafés especiales y cacao fino, así como para consolidar un circuito eco-turístico que combine experiencias de naturaleza, trekking y cultura ancestral en el valle del Huallaga. Se estima que atraer apenas el 5 % del flujo turístico que recibe Junín podría generar 10 000 empleos directos adicionales y mejorar los ingresos de comunidades rurales.
Crear una Marca Huánuco
Finalmente, se recomienda lanzar una estrategia de “marca territorial” que posicione a la región en el mercado nacional e internacional, destacando su biodiversidad, calidad agrícola y riqueza cultural. Esta identidad fuerte no solo atraería turistas, sino también inversiones sostenibles y nuevos aliados comerciales.
Dato:
Huánuco no carece de recursos ni de talento humano. Sin embargo, su desarrollo sigue atado por una combinación de sobrecostos energéticos, baja conectividad digital, y una infraestructura vial insuficiente y mal mantenida. La falta de carreteras seguras y transitables limita el acceso a mercados, encarece el transporte de productos agrícolas y restringe la llegada de turistas e inversiones.
Huánuco 2025: la competitividad que se disputa a 90 céntimos por kilovatio
Huánuco llega a la medición INCORE 2025 con su mejor puntaje histórico ―4,4 sobre 10―, pero aun así se queda en el puesto 21 de 25 regiones. El dato que mejor retrata esa paradoja es el precio promedio de la electricidad: S/ 0,90 por kWh, el más alto del Perú. Mientras un limeño paga cerca de S/ 0,65 y un moqueguano ronda los S/ 0,70, empresas y hogares huanuqueños asumen un sobrecosto de entre 30 % y 40 %. Ese diferencial no solo encarece la producción agro-industrial y la actividad comercial; también erosiona el ingreso disponible de las familias, resta competitividad a los negocios emergentes online y retrasa la adopción de tecnologías que dependen de energía barata y estable.
1. Infraestructura: la brecha que empieza en el recibo de luz
El alto costo eléctrico se combina con una penetración de Internet de apenas 59 %, frente al 90 % de Lima y el 76 % de Moquegua. La señal es clara: la red existe, pero muchos hogares rurales no pueden darse el lujo de conectarse. Esa limitación agrava la dispersión geográfica y resta atractivo a inversiones intensivas en datos, como los call centers bilingües o los servicios de back-office que hoy migran a regiones con fibra asequible.
2. Educación: 77 % no es suficiente
Un 77 % de la población adulta culminó la secundaria, casi diez puntos por debajo del promedio nacional y doce puntos por detrás de Lima. En números gruesos, eso significa que uno de cada cuatro huanuqueños que ingresa al mercado laboral lo hace sin título de secundaria, reduciendo sus probabilidades de acceder a empleos formales y bien remunerados. La brecha se vuelve más notoria cuando se mira hacia arriba: Moquegua, campeona del índice, supera el 90 % gracias a programas de refuerzo escolar vinculados a becas técnicas y a la práctica dual con empresas mineras.
La consecuencia es doble. Por un lado, la región pierde productividad potencial; por otro, se encarece la tarea de capacitar trabajadores para industrias más sofisticadas ―por ejemplo, agroexportación de cafés especiales o procesamiento de superalimentos―. Sin título de secundaria, el salto a cursos de mecanización agrícola o comercio exterior se vuelve cuesta arriba.
3. Mercado laboral: jóvenes atrapados en la informalidad
Los números laborales confirman el círculo vicioso. El 19,3 % de los jóvenes (15-29 años) ni estudia ni trabaja, un alza de casi cinco puntos frente a la medición anterior. El 40 % de los trabajadores formales gana menos del salario mínimo (comparado con el 26 % del promedio nacional y apenas el 11 % en Lima). Esa combinación de bajo ingreso y escaso ahorro perpetúa la dependencia de micro-empleos informales y migra talento hacia Junín o la capital. El índice ubica a Huánuco en el último lugar del pilar Laboral; Moquegua, en contraste, obtiene el segundo puesto gracias a un salario medio superior y a la fuerte presencia de industrias diversificadas.
4. Salud: progreso parcial, personal insuficiente
No todo es retroceso. La vacunación completa en menores subió de 67 % a 76 % en un año, un avance que revela buena logística en zonas rurales. Sin embargo, la región solo cuenta con 10 médicos públicos por cada 10 000 habitantes, prácticamente la mitad de la densidad profesional limeña. La falta de especialistas obliga a derivar pacientes complejos a Junín o la capital, lo que añade costos de transporte y dilata diagnósticos. Esa falencia repercute en productividad: cada día de trabajo perdido por enfermedad sin tratamiento oportuno es un lastre para la economía regional.
5. Entorno económico: motor agro con cilindros vacíos
El agro sigue siendo la columna vertebral del PBI huanuqueño, apalancado en zapallo, papa y café. No obstante, la diversificación es limitada: las exportaciones no superan el 2 % del producto y el turismo de naturaleza todavía se encuentra en fase exploratoria. El contraste con Moquegua es revelador. Allí, la doble apuesta por minería eficiente y agroexportación de aceituna y palta elevó ingresos per cápita y permitió financiar infraestructura crítica. Huánuco posee potencial similar en cafés de especialidad y rutas eco-culturales por el valle del Huallaga, pero carece de la logística y la energía competitiva para captar inversionistas internacionales.
Rutas a seguir: de la factura cara al círculo virtuoso
1. Renegociar el pliego tarifario eléctrico. El gobierno regional ―en alianza con Pasco y Junín, que comparten altos costos― puede plantear al Ministerio de Energía y Minas un rediseño de la tarifa regulada con criterios de equidad territorial. Una rebaja del 15 % (de S/ 0,90 a S/ 0,77) alinearía a Huánuco con el promedio macro-regional y liberaría cerca de S/ 280 millones al año en gasto familiar y empresarial.
2. Acelerar la conectividad. Un plan “Fibra Huallaga” financiado con recursos de canon y un paquete de incentivos fiscales a operadores permitiría llevar Internet fijo a 15 000 hogares adicionales y cubrir el 80 % de la región en tres años. La experiencia de Moquegua demuestra que el salto digital multiplica la matrícula en educación a distancia y genera empleos en servicios remotos.
3. Programa Secundaria Completa 100 %. Becas de transporte y tutorías nocturnas para jóvenes rurales podrían elevar la tasa de conclusión escolar al 90 % para 2028. El retorno es directo: cada punto porcentual adicional en secundaria completa se traduce en 0,05 puntos del índice de competitividad.
4. Bolsa regional de pasantías e incubadora agro-tech. Articular universidad, institutos y sector privado para absorber a los “NiNi” e incrementar la productividad profesional. Metas: reducir la juventud inactiva al 12 % y recortar al 25 % la proporción de trabajadores por debajo del salario mínimo.
5. Incentivos a médicos rurales y tele-salud. Bonos de permanencia y vivienda digna podrían duplicar la densidad de especialistas en cinco años. La tele-consulta respaldada por conectividad ayudará a cerrar brechas en cardiología y oncología, dos de las atenciones más derivadas a Lima.
6. Marca territorial y rutas eco-turísticas. Capitalizar la biodiversidad del valle para diseñar circuitos que integren producción de café de origen, trekking y cultura ancestral. Si Huánuco atrae apenas el 5 % del flujo turístico de Junín, generaría 10 000 empleos directos adicionales y diversificaría su matriz exportadora.
Conclusión
Huánuco no carece de recursos ni de talento; carece de condiciones habilitantes. La energía más cara del país y la baja conectividad encapsulan un problema mayor: los sobrecostos que le impiden competir de tú a tú con las regiones líderes. Reducir la tarifa eléctrica, conectar las aulas, profesionalizar a su fuerza laboral y atraer inversión agro-turística forman la hoja de ruta para escalar del puesto 21 al top-15 del INCORE antes de 2030. La buena noticia es que los avances en vacunación prueban que, con decisión política y foco, las brechas se pueden cerrar. La mala noticia es que cada mes perdido a S/ 0,90 el kilovatio mantiene el reloj de la competitividad en el mismo huso horario de hace una década.




