La minería ilegal en la región de Pataz, La Libertad, ha alcanzado un punto crítico con la consolidación de cinco facciones criminales en una superalianza. Este acuerdo, aparentemente motivado por la defensa de sus intereses frente a grupos rivales, ha generado una escalada de violencia y un control aún mayor sobre la extracción del oro, afectando gravemente la seguridad y la economía local.
Según la investigación publicada por El Comercio, estas facciones, operando hasta inicios de 2024 en una feroz disputa por el control de las minas de oro en Pataz, han logrado un entendimiento para proteger conjuntamente sus dominios frente a la amenaza de otros grupos delictivos. Esta coalición, autodenominada «La Gran Alianza», se sospecha que está detrás del brutal asesinato de 13 trabajadores de la empresa de seguridad R&R.
La formación de «La Gran Alianza» se cimienta en el control de hasta el 50% de la producción aurífera extraída ilegalmente en Pataz. Su *modus operandi* consiste en la toma violenta de minas, que luego ofrecen a terceros, cobrando la mitad de la producción como «impuesto». Este acuerdo estratégico les permite centralizar la obtención de personal, armamento y explosivos, elementos indispensables para la extracción del mineral y la defensa de sus territorios frente a la competencia.
Las negociaciones iniciales para esta alianza se intensificaron tras la fuga y posterior asesinato en Colombia de Josué Blas Lezama, alias ‘Gato Cote’, líder de la organización criminal que da nombre a la alianza. Su hermano, Juan Manuel Blas Lezama ‘Juancho’, asumió el control y buscó fortalecer su posición mediante alianzas estratégicas para evitar el debilitamiento de su dominio sobre los socavones.
A esta unión se sumó Miguel Rodríguez Díaz ‘Cuchillo’, un personaje proveniente de la temida organización trujillana Los Pulpos. Inicialmente, ‘Cuchillo’ llegó a Pataz para expandir las operaciones extorsivas y de sicariato de Los Pulpos, pero luego se independizó, formando su propia banda dedicada al cobro de cupos y aliándose con ‘Juancho’. Se atribuyen a ‘Cuchillo’ y su banda las incursiones más violentas en los socavones, contando con Alexis Rodríguez Puyen ‘Cachaco’ como jefe de su brazo operativo y militar, responsable de la toma por la fuerza de las vetas de otros mineros.
Otro actor clave en este entramado es José Ramiro Lozano Peche ‘Técnico’, quien asumió el control de la seguridad de las vetas controladas por Los Parqueros de Pataz tras la detención de Gregorio Segura Marcelo ‘Palermo’. Lozano, con antecedentes penales por delitos contra la seguridad pública y una investigación en curso por la fabricación y comercialización de explosivos, también se unió a «La Gran Alianza» para mantener y expandir su influencia en la zona. Es importante destacar que Lozano tiene experiencia en empresas de seguridad y resguardo, incluyendo Hermes Transportes Blindados y K2 Seguridad y Resguardo S.A.C., e incluso se le vincula con R&R, la empresa de seguridad cuyos trabajadores fueron asesinados, sugiriendo un posible rol en el reclutamiento de personal para actividades ilícitas.
Finalmente, Deivi Romero Ullilen ‘Jorobado Deivi’, un criminal con un largo historial delictivo que incluye homicidio y extorsión, y un minero conocido solo como ‘Pantera’, completan la lista de líderes de las facciones que conforman «La Gran Alianza», consolidando un panorama de criminalidad organizada que desafía la autoridad del Estado en la región de Pataz. Este último grupo, el de ‘Pantera’, es de reciente data en la zona, de acuerdo a la investigación.




