La alta sismicidad en el Perú es una realidad ineludible, producto de su ubicación geográfica en una zona de convergencia tectónica crítica. Específicamente, el país se asienta sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, un área caracterizada por la intensa actividad volcánica y sísmica. Esta condición demanda una preparación constante y una cultura de prevención arraigada en la población, ante la amenaza constante de movimientos telúricos.
Según la investigación publicada por El Comercio, el Perú, al estar situado en el Cinturón de Fuego del Pacífico y en zonas de convergencia de placas tectónicas, enfrenta un riesgo sísmico significativo debido a la colisión constante de estas placas.
Los recientes reportes del Instituto Geofísico del Perú (IGP) dan cuenta de la actividad sísmica continua en el territorio nacional. El 18 de abril de 2025, a las 06:19:38 hora local, se registró un sismo de magnitud 4.0 con epicentro a 64 km al Este de Tocache Nuevo, en la región San Martín, a una profundidad de 109 km. Anteriormente, el 15 de abril de 2025, a las 11:20:41 hora local, otro sismo de magnitud 3.5 se localizó a 22 km al Este de Panao, en Pachitea, Huánuco, con una profundidad de 16 km e intensidad II-III Panao. Estos eventos, aunque de magnitud moderada, sirven como recordatorio de la vulnerabilidad del país ante eventos sísmicos.
El Centro Sismológico Nacional (CENSIS), organismo encargado de procesar la información sísmica, se apoya en la Red Sísmica Nacional (DS-0017-2018MINAM) para la detección y el análisis de los sismos. Esta red, conformada por una extensa red de sensores de velocidad, aceleración y desplazamiento, permite obtener datos precisos para la elaboración de reportes que se ponen a disposición de la población. La colaboración estrecha entre el CENSIS y el IGP es fundamental para el monitoreo constante y la comunicación oportuna de la actividad sísmica.
Ante la persistente amenaza, el IGP ha advertido sobre la acumulación de energía sísmica en el sur del país, lo que podría derivar en un sismo de gran magnitud. Esta advertencia subraya la necesidad de fortalecer las medidas de prevención y preparación, en coordinación con el Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI). Los simulacros nacionales, como los realizados en 2024, buscan sensibilizar a la población y promover una cultura de prevención ante desastres naturales.
El INDECI enfatiza la importancia de que cada familia cuente con una mochila de emergencia, equipada con elementos esenciales para afrontar los primeros momentos después de un sismo. Esta mochila debe incluir artículos de higiene personal, alimentos no perecibles, ropa de abrigo, medicamentos básicos, documentos de identificación, y dispositivos de comunicación como radios a pilas y linternas. La preparación individual y familiar es clave para mitigar los efectos de un eventual terremoto.




