La competencia desleal siempre ha sido una sombra para los productores de alimentos italianos, especialmente por las imitaciones estadounidenses que buscan emular la apariencia y el nombre de los productos auténticos. Etiquetas con banderas italianas, paisajes toscanos idealizados y denominaciones que evocan la Italia genuina son estrategias comunes. Esta preocupación se ha intensificado notablemente a raíz de la guerra comercial iniciada por el expresidente Trump, generando una alarma palpable en el sector alimentario italiano.
Según la investigación publicada por The New York Times, la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos podría otorgar una ventaja injusta a los competidores estadounidenses en los supermercados del país, transformando productos como el queso Gorgonzola fabricado en el Medio Oeste en una amenaza real para los productores italianos.
Fabio Leonardi, director ejecutivo de Igor, un productor italiano de Gorgonzola con sede en Novara, al oeste de Milán, expresó su temor ante esta situación: “Podrían apoderarse del mercado”, advirtió. “Los productos italianos auténticos podrían ser reemplazados por productos con nombres italianos procedentes de Wisconsin”. Esta preocupación se suma a las ya existentes sobre la protección de las Denominaciones de Origen Protegidas (DOP) e Indicaciones Geográficas Protegidas (IGP) italianas, que buscan garantizar la autenticidad y calidad de los productos alimentarios.
La alarma no solo resuena en Italia. Incluso figuras estadounidenses se han pronunciado en contra de estas imitaciones. El reconocido presentador Stephen Colbert, en su programa “The Late Show”, criticó duramente las versiones americanas del queso Parmesano, rechazando “el bote verde de polvo no refrigerado que Estados Unidos llama Parm”. Su comentario refleja una creciente conciencia sobre la diferencia entre los productos auténticos y las imitaciones de baja calidad.
Las exportaciones italianas de productos alimenticios a Estados Unidos alcanzan casi los $9 mil millones de dólares anuales, con productos estrella como el Parmigiano-Reggiano, el Gorgonzola, el Prosecco y el aceite de oliva presentes en las cocinas y los menús de los restaurantes estadounidenses. La amenaza de perder cuota de mercado en un país clave como Estados Unidos representa un golpe significativo para la industria alimentaria italiana, que se enfrenta a un desafío sin precedentes.
Este conflicto comercial no solo afecta a los grandes productores, sino también a las pequeñas y medianas empresas italianas que dependen de la exportación para su supervivencia. La posible pérdida de reconocimiento y valor de la marca “Made in Italy” en el mercado estadounidense genera incertidumbre y temor entre los empresarios del sector, quienes ven en la competencia desleal una amenaza a su legado y a la calidad de sus productos.




